
Imagina la escena: es la mañana del 2 de octubre de 2013 en Massillon, Ohio, y dos agentes de policía, Gentry y Ricker, reciben una llamada que, digamos, no es el típico atraco a un banco. Alguien reporta un ciervo, pero no uno de esos que pastan tranquilamente. ¡No, señor! Este era un ciervo cabreadísimo, de tamaño considerable, que se había propuesto hacer el día imposible a todo bicho viviente… y metálico. Estaba atacando a personas y, para rematar, también a coches, como si le debiesen dinero.
Cuando los agentes llegaron, se encontraron con el panorama: el ciervo, lejos de asustarse, los encaró con una actitud digna de un villano de película de acción. La policía de Massillon no tiene, por cierto, armas tranquilizantes a mano (¡qué cosas!). Y aunque contactaron con los servicios de fauna salvaje del estado (ODNR), la cosa era de vida o muerte. El ciervo, en su furia cervina, era una amenaza inmediata y directa, y la ayuda de ODNR no iba a llegar a tiempo para calmar al bichejo sin causar un estropicio mayor.
Así las cosas, y ante un «peligro inminente para la seguridad pública», los agentes se vieron en la delicada tesitura de tener que neutralizar al animal. Y aquí viene lo gordo: le dispararon “múltiples veces”. Según un testigo muy avispado, la cosa se saldó con ¡nueve disparos! No es que quisieran batir un récord, es que el ciervo, por lo visto, era duro de pelar o estaba poseído por el espíritu de Rambo, quién sabe.
El final, como era de esperar, fue trágico para el ciervo. Pero la historia no acaba ahí, porque la policía de Massillon, viendo el revuelo que se montó (uno no dispara a un ciervo todos los días sin que haya jaleo), tuvo que emitir un comunicado oficial. Sí, lo has oído bien: un comunicado de prensa explicando por qué se cargaron a un ciervo. En él, detallaron que fue una medida necesaria para proteger a los ciudadanos de un animal que se había vuelto peligrosamente agresivo, y confirmaron que la ODNR respaldaba su actuación en estos casos de amenaza.
Así que ya sabes, la próxima vez que veas un ciervo, no asumas que es Bambi. Podría ser el primo lejano y cabreado de Massillon, dispuesto a liártela parda. Y la policía, por su parte, demostró que está preparada para todo, incluso para la batalla más insospechada contra la fauna local.
