La IA confunde una mochila con un AK-47 y la policía asalta a un estudiante en Cambridge

La IA confunde una mochila con un AK-47 y la policía asalta a un estudiante en Cambridge
Un estudiante de ciberseguridad en Cambridge fue sorprendido por agentes armados tras un fallo de un sistema de IA. El software, en fase de prueba, confundió su mochila con un fusil AK-47, provocando un despliegue policial de película. El joven exige explicaciones y disculpas.
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Imaginad la escena: estás tranquilamente en el campus de la universidad, mochila al hombro, pensando en tus cosas de estudiante (seguramente algo relacionado con ciberseguridad, dado el protagonista). De repente, un despliegue policial digno de una película de acción te rodea, agentes armados hasta los dientes, y tú sin saber qué demonios pasa. Pues esto es exactamente lo que le ocurrió a un pobre chaval en una universidad de Cambridge.

La culpa de este monumental susto no fue otra que la inteligencia artificial, esa tecnología que promete salvarnos la vida o, en este caso, casi te la complica a base de bien. Resulta que la universidad estaba probando un novedoso sistema de vigilancia con IA, diseñado para detectar armas. ¿Y qué fue lo que detectó con su ojo biónico? Pues la mochila del estudiante, que para el algoritmo parecía ser un flamante fusil de asalto AK-47. Sí, habéis leído bien. Un algoritmo con un serio problema de visión o de imaginación.

El joven, cuya identidad no ha sido revelada, se vio de repente en el epicentro de un malentendido digital que casi le cuesta un infarto. Agentes de policía armados se abalanzaron sobre él, siguiendo a pies juntillas la ‘chivata’ de la IA. El estudiante, graduado en ciberseguridad, confesó haberse quedado ‘petrificado’ ante la surrealista situación. Y no es para menos, ¿quién no se quedaría helado viendo a la policía con armas apuntando por culpa de un ‘bot’ un poco despistado?

Por suerte (y porque la realidad no es ‘Terminator’, al menos de momento), los agentes se dieron cuenta rápidamente de la metedura de pata. Al parecer, una mochila llena de libros y apuntes no se parece tanto a un arma de fuego cuando la miras con ojos humanos. El estudiante fue liberado, pero el mal trago y la indignación no se los quita nadie. Ahora, el pobre muchacho exige una disculpa formal y, seguramente, unas cuantas explicaciones sobre cómo un sistema tan avanzado puede confundir una humilde mochila con un fusil que te deja tieso.

Este incidente nos deja una lección clarísima: la IA aún tiene que afinar bastante la puntería. Y mientras tanto, quizás los humanos deberíamos seguir revisando las alarmas antes de desplegar todo el arsenal. La próxima vez, que alguien le enseñe al algoritmo a distinguir entre un tupper y una bomba, o entre una flauta y un lanzamisiles. ¡Que estamos en el siglo XXI y las confusiones cuestan un susto de muerte!