La huida más torpe del año: dos ladrones de queso Gouda acaban cubiertos de pruebas

La huida más torpe del año: dos ladrones de queso Gouda acaban cubiertos de pruebas
Dos ladrones intentaron robar 400 libras en queso Gouda de una tienda en Prestwich. En su torpe huida, se les cayó gran parte del botín. La policía los encontró poco después escondidos en un arbusto, literalmente cubiertos de queso. Un final pegajoso para un plan poco curado.
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Imagina la escena: una coqueta tienda de quesos en Prestwich, la ‘Chorlton Cheesemongers’, un sábado por la tarde. El aroma a paraíso lácteo inunda el ambiente. De repente, dos individuos, que claramente no ganarán el premio al ‘Ladrón del Año’, deciden que es el día perfecto para llevarse por la cara un botín valorado en 400 libras. ¿Su objetivo? Un exquisito queso Gouda de 18 meses de curación. Un manjar para paladares finos, aunque ellos probablemente no lo supieran.

Nuestro dúo de genios del crimen, a los que el dueño de la tienda, Chris Hallam, calificó amablemente de ‘aficionados’, ejecutaron su plan. O algo parecido. Consiguieron hacerse con el preciado queso y emprendieron una huida digna de una comedia de enredos. El problema es que, en su precipitada carrera hacia la libertad (y la indigestión), fueron dejando caer una ‘cantidad significativa’ del Gouda por el camino. Como Pulgarcito, pero con trozos de queso en lugar de migas de pan.

El rastro de lácteos no fue difícil de seguir para la policía de Greater Manchester. Los agentes encontraron a los sospechosos muy cerca del lugar del crimen, intentando pasar desapercibidos de la manera más sutil posible: escondidos en un arbusto. La guinda del pastel, o mejor dicho, el gratinado del Gouda, fue que los encontraron ‘cubiertos de queso’. Sí, literalmente. Las pruebas del delito estaban por toda su ropa.

La propia policía no pudo resistirse a tirar de humor británico en sus redes sociales, anunciando que ‘dos varones fueron detenidos y una ‘Gouda’ parte del queso robado fue recuperada’. Un juego de palabras (‘Gouda’ suena como ‘good a’ en inglés) que demuestra que hasta la ley tiene su lado divertido.

¿Y qué pasó con el queso? Por desgracia, tras su accidentado viaje por el asfalto de Prestwich, tuvo que ser desechado. El dueño, Chris, a pesar de la pérdida, se lo ha tomado con filosofía y mucho humor. De hecho, planea enmarcar las bolsas de pruebas que la policía le devolvió vacías. Al fin y al cabo, es la primera vez que le roban en cuatro años, y la historia es tan surrealista que merece un lugar de honor en la pared. Los dos hombres, por su parte, fueron arrestados como sospechosos de robo, probablemente oliendo a queso durante todo el interrogatorio.