
Imagínate la escena: martes por la mañana, sobre las siete, conduces tranquilamente por Lakewood, Colorado, con tu café en la mano, y de repente, ves algo que no cuadra. No es un ciervo, no es un perro… ¡Es un emú! Y no, no te has equivocado de continente ni te has quedado dormido viendo un documental.
Esto es exactamente lo que vivieron varios vecinos y conductores, que no tardaron en alertar a las autoridades. La Policía de Lakewood recibió las llamadas y, lejos de tomárselo a broma, confirmó la surrealista estampa cerca de la West Sixth Avenue y el Union Boulevard. De hecho, su propia publicación en redes sociales lo dejaba claro: ‘No, no estás viendo cosas. Realmente hay un emú suelto’.
Así comenzó la ‘Operación Emú’. Agentes de la policía local, en colaboración con el Control de Animales del Condado de Jefferson, se pusieron manos a la obra para capturar al fugitivo con plumas. La persecución no fue sencilla; estas aves son grandes y sorprendentemente rápidas. La solución final pasó por el uso de pértigas de captura, una herramienta más habitual para tratar con perros que con aves gigantes australianas.
Afortunadamente, la historia tuvo un final feliz. Mientras los agentes intentaban acorralar al animal, apareció su dueño, un residente de la zona que confirmó que el emú se había escapado de su propiedad. Con su ayuda, el ave fue finalmente asegurada sin sufrir ningún daño.
Tras la breve pero intensa aventura, el emú fue devuelto a su hogar, probablemente con una buena historia que contar al resto de animales de la granja. Un día más en la oficina para la policía de Colorado, que añadió una captura de lo más exótica a su historial.
