La falsa chamana de Milán que liberaba joyas de su maldición

La falsa chamana de Milán que liberaba joyas de su maldición
Una supuesta chamana de 57 años en Milán, Patrizia Laurana, ha sido arrestada por un peculiar timo. Convencía a sus víctimas de que sus joyas estaban malditas y necesitaban un exorcismo. Durante el ritual, cambiaba las piezas originales por imitaciones baratas, acumulando un botín considerable. Una historia digna de película.
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Agárrate, que la historia de hoy viene calentita y con un toque místico… pero del chungo. En la bulliciosa Milán, Patrizia Laurana, una mujer de 57 años que se autoproclamaba chamana, tenía un truco de magia bastante lucrativo: convencía a la gente de que sus preciadas joyas estaban… ¡malditas! Sí, has leído bien, malditas y, por supuesto, necesitaban un exorcismo urgente. Y claro, ¿quién mejor para liberar esas pobres piezas de su oscura energía que ella misma?

La cosa funcionaba así: Patrizia se acercaba a sus futuras víctimas por la calle, con ese olfato sobrenatural que solo tienen los estafadores de primera. Les soltaba un rollo sobre las malas vibraciones que emanaban de sus anillos, collares o relojes, y cómo esa joya en particular estaba trayéndoles la mala pata. Un poco de teatro, un gesto dramático, y ¡voilà! Ya tenía al incauto picando el anzuelo.

El siguiente paso era el gran show: el exorcismo de joyas. La supuesta chamana pedía a sus víctimas que le entregaran las piezas “poseídas” para realizar el ritual. Imagina la escena: líquidos extraños, cánticos misteriosos, y probablemente algo de incienso para darle ambiente. Pero el truco estaba en la parte del “exorcismo”: Patrizia, con una habilidad digna de un ilusionista, intercambiaba las joyas auténticas por imitaciones baratas, de esas que encuentras en cualquier mercadillo. Y claro, una vez “purificadas”, las devolvía… o eso creían sus dueños.

La cosa es que este numerito no era flor de un día. Patrizia, a veces con la ayuda de un cómplice, amasó una fortuna con este método. Entre sus víctimas, una jubilada que perdió joyas valoradas en la friolera de 150.000 euros (¡casi nada!) y un empresario que se despidió de su Rolex y una cadena de oro. Vamos, que la señora no se andaba con chiquitas.

Por suerte, el cuento de la chamana de las joyas malditas llegó a su fin. Tras una investigación de tres meses, la policía milanesa le echó el guante a Patrizia Laurana. Ahora se enfrenta a cargos por fraude agravado, y esperemos que sus víctimas puedan recuperar algo de lo perdido. Un final nada místico para una historia que demuestra que, a veces, la maldición no está en las joyas, sino en la cara dura de algunos personajes.