La exótica venganza del pavo real: de jardín a cazuela por «atacar» una camioneta

La exótica venganza del pavo real: de jardín a cazuela por
Un hombre en Tennessee ha sido acusado de matar y comerse los pavos reales de su vecina. Según su versión, los majestuosos pájaros estaban "atacando" su camioneta, lo que le llevó a convertirlos en cena. Se enfrenta a cargos por crueldad animal y robo, tras hallarse restos en su jardín.
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¡Agárrense que vienen curvas! Y es que la vida en el vecindario a veces nos regala historias que superan la ficción más surrealista. Desde Davidson County, Tennessee, nos llega una de esas noticias que te hacen levantar una ceja y preguntar «¿pero qué demonios…?»

La historia arranca cuando una vecina, que tenía la curiosa afición de coleccionar pavos reales como mascotas (sí, pavos reales, esos pájaros de cola majestuosa que parecen salidos de un cuento de hadas), se dio cuenta de que tres de sus plumíferos amigos habían desaparecido. La mujer, lógicamente preocupada, decidió alertar a la policía. Lo que no se imaginaba es que la explicación sería más propia de un guion de película de humor negro que de la realidad.

La investigación policial no tardó en señalar a David Earl Johnson Jr., un joven de 26 años que compartía vecindario con la dueña de los pavos. Y aquí viene lo gordo: Johnson admitió a la policía, sin pelos en la lengua, que había matado a los tres pavos reales. ¿La razón? Atentos, porque es para enmarcar: los animales, según él, estaban «atacando» su camioneta. Sí, han leído bien. Unos pavos reales, presuntamente, en modo comando, contra un vehículo. Suena a chiste, pero el hombre lo soltó tan tranquilo.

Pero la cosa no se quedó ahí. Si pensaban que lo de «atacar la camioneta» era el colmo del absurdo, prepárense. Johnson no solo los mató, sino que también ¡se los comió! Imaginen la escena: tras el «ataque» y la posterior captura de los plumíferos, el hombre decidió que la mejor forma de lidiar con el asunto era convertirlos en su menú del día. Un festín un tanto… exótico, por llamarlo de alguna manera. La policía encontró pruebas irrefutables de este peculiar banquete en el patio trasero de Johnson: plumas, huesos y hasta el cráneo de los pavos reales en una hoguera. No hay que ser Sherlock Holmes para atar cabos.

Ahora, David Earl Johnson Jr. se enfrenta a cargos graves: crueldad animal con agravantes (un delito grave, ojo) y robo. Parece que la justicia no contempla el «ataque de pavo real a camioneta» como eximente para cenar mascotas ajenas. El joven está citado a comparecer en el tribunal el próximo 30 de octubre.

Así que ya saben, si sus mascotas un día deciden rebelarse contra su vehículo, quizás sea mejor llamar al adiestrador antes que encender la barbacoa. Porque, por muy «atacantes» que sean, convertirse en el plato principal de un vecino es, sin duda, un destino que pocos pavos reales (y sus dueños) habrían imaginado. ¡Menudo lío!