La esvástica más «enrollada»: La Guardia Costera de EE.UU. investiga y se lía

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La Guardia Costera de EE.UU. investigó una esvástica encontrada en uno de sus buques. Concluyeron que no era un símbolo de odio, sino una "broma" o intento de escaqueo, asociándola a la cultura motera y rock. El autor fue disciplinado. La Guardia Costera, sin embargo, reafirmó su condena a la esvástica como símbolo de odio.
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Imagina la escena: un buque de la Guardia Costera de Estados Unidos, símbolo de orden y seriedad, y de repente… ¡una esvástica! El pánico inicial, las caras de incredulidad, la pregunta obvia en los pasillos de mando: ¿qué demonios…? La cosa prometía un escándalo de proporciones épicas, con investigaciones internas, disculpas públicas y todo el arsenal de protocolos anti-odio. Pero aquí llega lo bueno, amigos. La investigación posterior, lejos de encontrar un nido de supremacistas a bordo, arrojó una conclusión que bien podría ser el guion de una comedia negra. La esvástica, hallada en una zona «oculta y poco prominente» del buque USCGC Healy, ¡no era un símbolo de odio! ¿Entonces qué era?

Según los lumbreras de la investigación de la Guardia Costera, el grafiti era ni más ni menos que un «ardid para escaquearse del trabajo» o, en otras palabras, una broma de muy mal gusto hecha por un gamberro aburrido. ¡Toma ya! Al parecer, la esvástica había sido utilizada por el perpetrador en cuestión para asociarse con «moteros, bandas de rock-and-roll y mensajes generales anti-autoridad». Sí, sí, lo habéis leído bien. Se ve que en las entrañas de la Guardia Costera, hay quien piensa que el símbolo nazi es más bien un icono rebelde a lo «Easy Rider» que otra cosa. Es para sentarse a tomar palomitas e imaginarse la reunión donde llegaron a esa brillante y singular conclusión, tratando de descifrar la «filosofía» detrás del dibujo.

Obviamente, para evitar que el mundo pensara que la Guardia Costera de EE.UU. se había vuelto fan del Tercer Reich (o del rock’n’roll más extremo), emitieron un comunicado aclaratorio. En él, condenaron «absolutamente el uso de la esvástica como símbolo de odio y antisemitismo», dejando claro que, aunque esta vez no lo fuera, su postura es rotunda. Además, y para añadir un toque cultural al embrollo, recordaron que en algunas culturas asiáticas, la esvástica es un símbolo de buena fortuna. Vamos, que la cosa se puso seria para desmarcarse, pero sin desmentir el resultado de la investigación original. Un lío de interpretación de símbolos, vamos.

El perpetrador, un miembro de la tripulación, fue identificado y debidamente disciplinado (aunque no se especificó la penitencia, seguramente no fue cantar el «Himno Nacional» con una camiseta de Motörhead). Al final, parece que el incidente fue una pifia de proporciones épicas, con un intento de escaqueo que salió regulinchi, más que un acto de odio. Una historia curiosa que nos deja pensando en los límites del humor, la capacidad de interpretación de los símbolos… ¡y de la Guardia Costera!