La estafadora que ‘mató’ a un astronauta para crear su propio memorial

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Imagina que te levantas un día, te tomas tu café y de repente te enteras de que, según una tal Kristie Purwin, ¡estás más muerto que Chanquete! Pero no un muerto cualquiera, ¡un astronauta muerto en el desastre del Columbia! Y por si fuera poco, hay un fondo con tu nombre para recaudar pasta por tu trágica partida. Pues esto, que parece sacado de una comedia negra de los hermanos Coen, le pasó al astronauta Loren Acton.

Nuestra protagonista de hoy, Kristie Purwin, de 42 años y residente en Sun Prairie (Wisconsin), decidió un día de 2011 que el «pequeño detalle» de que Loren Acton estuviera vivo y coleando en Montana no era un impedimento para sus planes. Así que, ni corta ni perezosa, se inventó una historia de ciencia ficción: Acton, que de verdad es astronauta y participó en la misión Spacelab 2 en 1985, había fallecido por heridas sufridas en la tragedia del transbordador Columbia en 2003. ¡Una tragedia real, pero con un protagonista ficticiamente fallecido!

Con esta premisa tan sólida, Purwin se dedicó a contactar con la gente, abriendo un «Fondo Memorial Loren Acton» en un banco local. ¿El objetivo? Recaudar donaciones, obviamente. Y lo logró, ¡la friolera de 5.000 euros! Dinero que, como era de esperar, no fue a parar a ningún monumento espacial ni a la familia de Acton, sino directamente a su bolsillo para pagar el alquiler, las facturas y, seguramente, algún capricho.

Pero aquí viene lo mejor, lo que eleva esta historia a los altares de lo surrealista. Kristie, en un alarde de… ¿inocencia? ¿Audacia extrema? Contactó con la hermana y la madre *reales* de Loren Acton a través de Facebook, contándoles que Loren estaba muy enfermo. Te imaginas la conversación: «Hola, soy Kristie, la hija de Loren. ¿Sabéis que Loren está muy malito y luego se muere?». Y la familia: «¿Pero si Loren está en Montana, vivito y coleando, y no te conoce de nada?». El chasco debió ser épico.

Evidentemente, el castillo de naipes se derrumbó. Los tribunales del condado de Dane no tardaron en actuar, y Kristie se declaró culpable de un delito grave de robo por falsa representación. Esta no es su primera vez en el rodeo de las triquiñuelas; ya en 2002 había tenido problemas con la justicia federal por fraude con tarjetas de crédito en Iowa. Se ve que lo de las estafas era una vocación para ella.

Ahora, en lugar de un paseo espacial, a Purwin le espera una posible pena de hasta 10 años de prisión y una multa de 25.000 euros. Y a Loren Acton, la satisfacción de saber que, aunque alguien intentó enviarle al espacio… al otro barrio, él sigue aquí para contarlo. Una historia que nos recuerda que la realidad, a veces, supera con creces cualquier ficción.