La empresa criptográfica que perdió la llave de sus propias elecciones

La empresa criptográfica que perdió la llave de sus propias elecciones
Una firma criptográfica suiza, Swiss Post Solutions, ha tenido que cancelar unas elecciones municipales en Schaffhausen. ¿El motivo? Perdieron una de las tres "llaves" de seguridad hardware necesarias para descifrar los datos de su propio sistema de voto electrónico. El suceso ha forzado el retorno al voto manual, dejando una situación de lo más curiosa.
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Agárrense, que vienen curvas. En un giro de guion que ni el mejor thriller de espías, una respetadísima firma criptográfica suiza, Swiss Post Solutions (SPS), ha conseguido la proeza de cancelar unas elecciones enteritas. Y no, no fue por un ciberataque masivo ni por una conspiración global. La razón es mucho más… ¿doméstica? ¡Perdieron la llave de su propio sistema de voto electrónico! Sí, lo has leído bien. La empresa que se supone que tiene que ser la viva imagen de la seguridad digital, la que garantiza que los secretos estén a buen recaudo, ha extraviado el «juego de llaves» que abría sus propios datos electorales. Es como si el panadero perdiera la receta secreta de su pan. Pero con elecciones de por medio.

La historia se desarrolla en el pintoresco Cantón de Schaffhausen, en Suiza, donde los ciudadanos se preparaban para unas elecciones municipales el 26 de noviembre. Swiss Post Solutions, una empresa asociada a Correos de Suiza y especializada en esto de la criptografía y la seguridad, era la encargada de operar el sistema de voto electrónico. Todo iba sobre ruedas, o eso pensaban, hasta que llegó el momento de acceder a los datos cifrados del sistema. Y entonces, ¡zas! Se dieron cuenta de que una de las tres «llaves» de seguridad de hardware (HSM, por sus siglas en inglés) que se necesitan para desencriptar la información había desaparecido.

Aquí viene lo divertido (o lo trágico, según se mire). El sistema de SPS funciona con una arquitectura de «tres de tres». Esto significa que para acceder a los datos, se necesitan *todas y cada una* de las tres llaves. Perder una es como tener las tres patas de un taburete y que una se esfume: el sistema se vuelve inservible. Urs Mathys, el jefe de operaciones de SPS, lo confirmó con una mezcla de resignación y profesionalidad. Aseguró que los datos están «en todo momento cifrados y seguros», que nadie puede acceder a ellos… ni siquiera ellos mismos. ¡Un éxito en seguridad si lo que quieres es que nadie vea los datos, ni tú! Las otras dos llaves, por cierto, están «bajo máxima seguridad en diferentes lugares». Pues qué suerte que no perdieron una de esas, ¿verdad?

La consecuencia inmediata de este percance ha sido la cancelación fulminante de las elecciones electrónicas. En su lugar, y volviendo a lo clásico, los buenos ciudadanos de Schaffhausen tendrán que coger lápiz y papel para votar de forma manual. Un viaje al pasado forzado por una pérdida de llave que roza lo cómico.

No es la primera vez que el sistema de voto electrónico suizo da de qué hablar. En 2019, tras un «hackeo ético» que destapó vulnerabilidades, el gobierno suizo ya tuvo que suspender temporalmente el e-voting. SPS estaba precisamente intentando reintroducirlo con esta nueva versión, pero parece que la fortuna no está de su lado. Quizás, después de todo este lío, la lección aprendida sea que las llaves, sean digitales o físicas, es mejor tenerlas controladas. O, al menos, marcadas con un llavero muy grande y que pite al perderse.