La combustión espontánea no existe: El incendio en el dispensario de Leadville lo causó una placa caliente

La combustión espontánea no existe: El incendio en el dispensario de Leadville lo causó una placa caliente
Un dispensario de cannabis y CBD en Leadville, Colorado, se incendió por una razón sorprendentemente mundana: una placa calefactora defectuosa. Se cree que el aparato se estaba utilizando para preparar comestibles de marihuana. Afortunadamente, no hubo heridos en este suceso.
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¡Madre mía, la que se ha liado en Leadville! En un giro de los acontecimientos que ni el mejor guionista de comedia podría haber predicho, el dispensario de cannabis y CBD de este famoso pueblo de Colorado, conocido por estar a más de 3.000 metros de altitud (¡más alto que Sierra Nevada, ojo!), ha sido pasto de las llamas.

Uno podría pensar que un incendio en un lugar donde se almacenan ingentes cantidades de material para fumar tiene que ser un drama épico, quizás un accidente pirotécnico de proporciones gigantescas que implique material altamente volátil. Pero no, amigos, la realidad es mucho más de andar por casa y, seamos sinceros, bastante tronchante.

Resulta que la causa del desastre no fue una explosión mística de THC ni un rayo caído del cielo directo a la reserva de cogollos. Fue una simple y vulgar placa calefactora defectuosa. Sí, una de esas placas portátiles que todos tenemos en la cocina y que usamos para calentar el café o, en este caso, parece que para montar el laboratorio de pastelería cannábica.

Según los informes que se manejan sobre el incidente, esta placa caliente defectuosa estaba siendo utilizada, presumiblemente, para la preparación de comestibles de marihuana, esos famosos ‘edibles’ que te mandan a otro planeta sin necesidad de encender un mechero. Y claro, el cacharro dijo «hasta aquí hemos llegado» y decidió prenderse fuego él solito, o lo que estuviera calentando.

Menudo susto se debieron de llevar los trabajadores, pasando de hornear ‘brownies’ a tener que llamar a los bomberos. Afortunadamente, no se han reportado heridos, lo cual es la mejor noticia. Aunque imaginamos que el olor a marihuana quemada mezclado con el humo del incendio debió crear una atmósfera que ni te cuento en esa altitud tan extrema, en la que de por sí ya es difícil respirar.

La moraleja de la historia: si vas a montar un negocio de alto riesgo, como es vender felicidad en forma de hierba, asegúrate de que el equipo de cocina esté en perfectas condiciones. ¡Que no se diga que la repostería va a ser la perdición de la industria del cannabis! Un suceso que, sin duda, demuestra que, a veces, los peligros más grandes vienen en formatos inesperadamente pequeños y enchufables, y que el riesgo de combustión no siempre está en el cigarrillo.