En el intrincado universo de las meteduras épicas y las ironías que te dejan con el ojo torcido, la BBC nos ha regalado una joya que pasará a la historia. Imaginaos la escena: la cadena pública británica, con todo su prestigio y pomposidad, anuncia una serie de conferencias de esas que huelen a incienso y sabiduría. Y para una de las charlas más esperadas, titulada algo así como ‘Plantando Cara al Poder’ o, lo que es lo mismo, ‘cómo ponerle freno a los matones’, deciden invitar a nadie menos que al eminente historiador David Starkey. Un tipo conocido por sus opiniones, digamos, ‘peculiares’ y su manera de no morderse la lengua.
Todo pintaba a que sería una clase magistral de esas que te remueven por dentro y te impulsan a ser mejor persona. Pero, ¡ay, amigos!, la vida y el karma tienen un sentido del humor retorcido. Justo cuando los focos estaban a punto de encenderse para Starkey y su defensa de los débiles, la BBC soltó la bomba: la conferencia quedaba cancelada. ¿El motivo? Agarraos que vienen curvas: una retahíla de acusaciones de bullying y comportamiento inapropiado contra… ¡el propio David Starkey! Sí, el adalid de la lucha contra los matones, pillado con las manos en la masa, supuestamente intimidando a diestro y siniestro.
Según contaban las malas lenguas, y no tan malas, sino fuentes bastante fiables, Starkey tenía la costumbre de gritar, hacer llorar a la gente y soltar comentarios inapropiados, especialmente a personal junior y jóvenes investigadores, muchas de ellas mujeres. Una joyita, vaya. Incluso se recordaba un incidente en el que, durante la grabación de un programa para Channel 4, una joven investigadora acabó llorando a moco tendido por su culpa.
El historiador, por su parte, se declaró «sorprendido» y achacó la cancelación a «ataques personales maliciosos». Claro que sí, David, qué casualidad. La BBC, con su habitual elegancia británica, se limitó a decir que había decidido «posponer» la emisión de la conferencia de Radio 4 «debido a los recientes informes», sin entrar en más detalles, pero dejando bien claro por dónde iban los tiros.
No es la primera vez que Starkey es protagonista de alguna polémica. Ya tuvo sus más y sus menos en el pasado por comentarios sobre la «cultura gánster» negra o por retirarse de una cena en Cambridge por las protestas de los estudiantes. Vamos, que de discreto tenía lo mismo que un elefante en una cristalería.
Así que, mientras David Starkey pretendía darnos lecciones sobre cómo enfrentarse a los acosadores, parece que el universo le ha dado una lección a él. Una historia que, sin duda, nos hace reflexionar sobre la importancia de predicar con el ejemplo y, sobre todo, sobre la maravillosa, cruel y a veces hilarante, ironía de la vida.




