
Imagina la escena: Helen Brelsford (39) y Tom Sowerby (36), una pareja de Sheffield con el sueño de la jubilación temprana y una vida más tranquila, se lían la manta a la cabeza y compran una ganga. Un chollo, vamos. Una casa en Plougoulm, Bretaña, Francia, por la friolera (o más bien la poquedad) de 30.000 libras esterlinas (unos 35.000 euros al cambio). ¡Qué maravilla, qué ahorro! La promesa de un hogar idílico en el campo francés, ¿qué podría salir mal?
Pues lo que podría salir mal es que tu nueva casa de ensueño venga con un ‘pequeño’ extra: un pedrusco de 60 toneladas de granito. Sí, has oído bien, sesenta mil kilos de roca maciza, no precisamente un adorno de jardín, sino un auténtico coloso que forma parte de la estructura de la casa. Los pobres Tom y Helen, durante sus labores de renovación en 2021, se encontraron con este ‘inquilino’ inesperado. Y no es que la roca estuviera escondida en un rincón, no. El anterior propietario, un constructor (con muy poca vergüenza o mucho ingenio, según se mire), decidió que, en lugar de remover la pedazo de mole, lo más práctico sería construir la casa ¡alrededor de ella!
Al principio, la idea de la roca gigante no les hizo mucha gracia, como es lógico. ¿Quién quiere una montaña en su salón? Pensaron en quitarla, pero la realidad económica les dio un guantazo de granito. El coste de la operación, estimado entre 50.000 y 100.000 libras (entre 58.000 y 117.000 euros), era más del doble de lo que pagaron por la casa entera. ¡Menuda broma pesada del destino!
Así que, como buenos británicos con su peculiar sentido del humor, decidieron abrazar su destino rocoso. Han bautizado a la roca como ‘Pebbles’ (Guijarros, en inglés, con mucha ironía) y le han dado una función. Ahora, este megabloque de granito es el enfriador de vinos más grande y rústico de toda Bretaña. Imagínate, una cena en su casa y dices: «¿Me pasas el Rioja que está enfriándose en la roca?». Exótico cuanto menos. Además, su singular aventura está siendo documentada en un canal de YouTube bajo su nombre, Sowerby and Brelsford, donde comparten las peripecias de su hogar con ‘Pebbles’ y el resto de su vida en Francia. Porque, claro, ¿quién necesita un sótano cuando tienes una roca natural a mano?
