La Casa Blanca dispara el precio de GameStop con un meme

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¡Agárrense los machos, que la geopolítica financiera acaba de recibir una dosis épica de ‘stonks’! Resulta que la Casa Blanca, sí, la mismísima residencia del presidente de los Estados Unidos, ha descubierto el poder del troleo involuntario o, al menos, el de los memes con efectos secundarios explosivos en el mercado. Ojo al dato: El precio de las acciones de GameStop (GME), la reina indiscutible de los ‘meme stocks’, experimentó un subidón de hasta el 12% en las operaciones fuera de horario.

¿La razón? Un tuit. Pero no un tuit cualquiera, sino uno salido de las entrañas de la cuenta oficial de la Casa Blanca en X (anteriormente conocida como Twitter). El equipo de redes sociales de la administración estaba muy metido en su tarea de promocionar las políticas de condonación de deuda estudiantil, un tema serio y formal. Para intentar conectar con el público joven, decidieron que la mejor manera era usar un clip viral. El problema es que el clip elegido tiene un trasfondo financiero épico y muy específico.

Publicaron un extracto de un vídeo de 2021 protagonizado por Keith Gill, el inversor legendario conocido como ‘Roaring Kitty’ (Gatito Rugiente), la figura central que impulsó el famoso ‘short squeeze’ de GME en 2021. Aunque el vídeo original de Gill era sobre él bebiendo de un bidón gigante de agua o similar (un meme en sí mismo dentro de la comunidad de inversores minoristas), la Casa Blanca lo recontextualizó para hablar de la supuesta ‘victoria’ sobre la deuda. La publicación no mencionaba GME ni a Gill directamente, pero el simple hecho de usar un metraje tan icónico fue suficiente para que el mercado reaccionara.

El resultado fue inmediato y ridículo: Los inversores minoristas, especialmente la comunidad de WallStreetBets, que son más rápidos que la luz reconociendo a su ídolo, interpretaron el guiño como una señal o, al menos, como una validación cósmica del movimiento. Si la Casa Blanca está publicando memes de Roaring Kitty, es que GameStop va a la luna, debieron pensar. El mercado, que a estas alturas ya funciona por emociones y referencias pop tanto como por fundamentales, obedeció. El repunte demostró que hasta la comunicación gubernamental, cuando se cruza con la cultura de los ‘meme stocks’, puede actuar como un catalizador financiero. En resumen: es la versión moderna de ‘¿quién necesita análisis económicos cuando tienes al gobierno trolleando accidentalmente a Wall Street?’