
¡Atención, miedosos a las alturas y amantes de la adrenalina vial! Si pensabais que vuestras carreteras de montaña eran un reto, es porque aún no habéis visto la última proeza de ingeniería extrema china. Os presentamos la ‘Blade Sky Road’ (o ‘Camino del Cielo de la Hoja’), un tramo de asfalto en la Región Autónoma de Guangxi que, bueno, ya tiene el nombre que lo dice todo.
Imaginen esto: están conduciendo y, de repente, la carretera desaparece en favor de una cresta rocosa tan afilada que parece que podrías cortarte si te acercas demasiado. Pues sobre esa cresta han decidido los ingenieros chinos pavimentar una calzada tan ridículamente estrecha que ha sido bautizada, con gran acierto, como el ‘Blade Sky Road’. El camino recibe este apodo por su increíblemente precaria posición en la cima de una arista montañosa que recuerda al borde de un cuchillo.
Esta joya de la construcción no es un simple capricho para los turistas más atrevidos, sino la única forma que tienen los habitantes de algunas aldeas remotas para conectar con el mundo exterior. O sea, es una necesidad vital construida sobre un ataque de pánico colectivo. La carretera, que está considerada una de las más peligrosas de China, demuestra la audacia y la habilidad de la ingeniería del país al enfrentar terrenos geográficamente casi imposibles.
El tema no es solo la altura, que ya es considerable, sino la anchura. O la falta de ella. La carretera es tan estrecha que apenas da cabida a un vehículo pequeño. Si tienes la mala suerte de cruzarte con otro coche, que el cielo te ampare, porque la maniobra de adelantamiento se convierte automáticamente en un pulso mortal contra la gravedad y tu propia vejiga. A ambos lados de la ‘Blade Sky Road’ no hay arcenes, ni barandillas cómodas, solo caídas vertiginosas que te prometen un viaje muy rápido (y final) ladera abajo. No es el lugar ideal para distraerse buscando la emisora de radio.
Es un testimonio de cómo la necesidad agudiza el ingenio (o la locura, según se mire), y es que construir semejante ruta en un terreno tan imposible requirió unas habilidades de ingeniería que rozan lo milagroso. Lo que está claro es que los repartidores de la zona deben cobrar un plus de peligrosidad estratosférico. Así que, la próxima vez que os quejéis del tráfico en la M-30 o de los baches en vuestra calle, recordad que hay gente en China que tiene que hacer la compra conduciendo por el filo de un cuchillo. Solo apto para conductores que, en lugar de aceite, tienen hielo picado recorriendo sus venas.
