
¿Imagina usted una cárcel donde el término ‘celda’ se confunde con ‘habitación de motel’ y las ‘horas de patio’ incluyen fiestas con ‘barra libre’ de estupefacientes y diversión… digamos… grupal? Pues bien, parece que en el Centro de Detención Metropolitano (MDC) de Brooklyn, esto podría ser más que una fantasía de película de serie B. Este centro, famoso por haber ‘alojado’ a personajes como P. Diddy (¡aunque él ya se fue hace años, que conste!), R. Kelly o Ghislaine Maxwell, se ha convertido, según dicen, en un auténtico ‘hotel’ con todo incluido.
La cosa viene de una serie de informes anónimos que han caído en manos de defensores públicos federales, y que ponen los pelos de punta. ¿El plato fuerte? Ni más ni menos que ‘orgías masivas’ y un consumo de drogas que haría palidecer a cualquier discoteca de Ibiza. Hablamos de metanfetaminas y hasta fentanilo, campando a sus anchas por los pasillos y celdas del centro. Y lo más sorprendente es que, al parecer, todo esto ocurre con una ‘indiferencia descarada’ por parte de los guardias. De hecho, la guinda del pastel es la acusación de que algunos funcionarios no solo hacen la vista gorda, sino que ¡están activamente animando estas ‘fiestas’!
Un recluso, que no ha perdido el humor (o el desparpajo), soltó al Daily Mail una frase lapidaria: ‘Esto es como un motel, la gente paga por habitaciones, drogas, sexo, ¡está en todas partes!’. Vamos, que el concepto de ‘reclusión’ parece haberse reescrito para incluir ‘ocio nocturno’. Las requisas brillan por su ausencia, el distanciamiento social es una utopía y, en general, la disciplina se ha tomado unas vacaciones indefinidas.
La Bureau of Prisons (BOP), que es como la empresa que gestiona estos ‘resorts’ de alta seguridad, ha dicho que está ‘revisando las acusaciones’. Que viene a ser lo mismo que decir: ‘Nos hemos enterado por la prensa y a ver qué hacemos ahora’.
En fin, que la próxima vez que escuche la palabra ‘cárcel federal’, no se imagine necesariamente muros grises y silencio sepulcral. Quizás sea el momento de visualizar un fiestón con barra libre y entretenimiento asegurado. Eso sí, con un toque muy, muy exclusivo, porque para entrar, la lista de invitados es bastante particular.
