La cara historia del enjuague bucal de 26 dólares de un candidato político

La cara historia del enjuague bucal de 26 dólares de un candidato político
Mark Herring, candidato demócrata a Fiscal General de Virginia, fue arrestado por no pagar un enjuague bucal de 26 dólares en una farmacia. Alegó un "error honesto", afirmando que lo olvidó tras pagar los artículos de sus hijos. Regresó, pagó la botella y explicó el incidente a la policía, siendo acusado de hurto menor. Un descuido bucal que le ha salido muy caro políticamente.
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¡Menuda historia para un candidato político! Imaginad la escena: Mark Herring, ni más ni menos que el aspirante demócrata a Fiscal General de Virginia, se ve envuelto en un embrollo que roza lo absurdo. ¿El motivo? Un simple enjuague bucal. Sí, habéis leído bien. Pero no un enjuague bucal cualquiera, hablamos de una botella de 26 dólares que, según la policía, se olvidó de pagar. ¡Poca broma!

El incidente, que ya se ha convertido en la comidilla de los corrillos políticos y, por qué no decirlo, en la pesadilla de su campaña, tuvo lugar en una farmacia de Henrico County. Según la versión del propio Herring y la de su equipo, la cosa fue un ‘despiste honesto’. Resulta que el pobre hombre estaba de compras con sus hijos, pagó religiosamente los productos de los pequeños, pero se le fue el santo al cielo con su propio enjuague bucal. Vamos, que salió de la tienda tan campante, con la boca fresca pero la conciencia (aún) tranquila, hasta que la bombilla se encendió.

Y es que, al parecer, el lapsus no duró mucho. Herring, con la repentina revelación de su ‘crimen bucal’, decidió enmendar el error. Volvió a la farmacia, pagó los famosos 26 dólares del enjuague y, para rematar, llamó él mismo a la policía para explicar el galimatías. Un gesto que, a primera vista, podría parecer de lo más transparente, pero que no impidió que los agentes le arrestaran y le acusaran de hurto menor. ¡Qué faena! Salió de allí con una citación y la certeza de que su nombre iba a acaparar titulares por algo que no era precisamente su programa electoral.

En un comunicado, Herring intentó quitarle hierro al asunto, reconociendo el ‘error’ y lamentando el despiste. ‘Lo pagué hoy mismo’, dijo, como si eso fuera a borrar la tinta de los periódicos. Su manager de campaña, intentando hilar fino, reforzó la idea del despiste paterno, ese momento en que la paternidad absorbe tanto que te olvidas hasta de lo esencial.

Pero claro, en política, ni un pelo de tonto, ni un despiste con el enjuague bucal. Su oponente republicano, el senador Mark Obenshain, no tardó en saltar a la yugular. ‘Este incidente, sea un descuido o no, plantea serias preguntas sobre la capacidad de juicio del señor Herring’, declaró Obenshain, echando más leña al fuego y aprovechando para recordar que lo que Virginia necesita es un Fiscal General ‘en quien podamos confiar’.

Así que ahí lo tenemos. Una historia que bien podría ser el guion de una comedia de enredos, pero que para Mark Herring es una mancha más en su historial de campaña. Un enjuague bucal de 26 dólares que, por un ‘descuido’, le ha puesto en un aprieto de proporciones épicas. ¿Será este el ‘frescor’ que buscaba para su imagen? Parece que no. Estaremos atentos para ver si este desliz bucal le pasa factura en las urnas.