
Si tienes perro, sabes que su estómago es un agujero negro con patas capaz de devorar lo impensable. Pero lo de Ziya, una bulldog de Illinois, juega en otra liga. Su última ‘merienda’ no solo le ha costado una visita al veterinario, sino que la ha convertido en una celebridad.
Un día, sus dueños se encontraron una escena digna de un CSI canino: los restos de un bote de ibuprofeno completamente destrozado. Ziya, con cara de no haber roto un plato, se había zampado no solo las pastillas, sino también el envase de plástico. Sí, ese que tiene un tapón ‘a prueba de niños’ que a más de un adulto le cuesta abrir. A Ziya, por lo visto, no.
Como es lógico, el festín de analgésicos y plástico la mandó directa a urgencias veterinarias. Por suerte, gracias a la rápida actuación de sus dueños y los profesionales, la historia tuvo un final feliz y Ziya se recuperó sin secuelas, aunque probablemente con una buena regañina.
Pero aquí viene lo bueno. Esta trastada monumental la ha catapultado a la fama, convirtiéndola en una de las finalistas del ‘Hambone Award’, un premio que la aseguradora Nationwide concede cada año al caso más extraño y rocambolesco cubierto por su seguro para mascotas. Básicamente, es un Óscar a la mayor liada perruna del año.
Así que, mientras otros perros persiguen pelotas, Ziya persigue la gloria. Una historia que nos recuerda que nunca hay que subestimar el apetito de un bulldog ni la importancia de guardar bien los medicamentos. ¡Bravo por Ziya, la campeona indiscutible de los aperitivos peligrosos!
