La aventura de dos colegas en Belle Isle: un cocodrilo inesperado

La aventura de dos colegas en Belle Isle: un cocodrilo inesperado
Dos colegas disfrutaban de un evento de coches en Belle Isle cuando se toparon con un cocodrilo suelto. Armados con una correa de perro y una caja de leche, capturaron al reptil de un metro. Una llamada a control animal y el cocodrilo fue reubicado. ¡Una jornada cualquiera que se convirtió en una aventura salvaje e improvisada!
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Imagina la escena: un soleado día de otoño en Belle Isle, Detroit. Coches relucientes, entusiastas del motor charlando animadamente y el aroma a gasolina y hamburguesas flotando en el aire. Vamos, lo típico de un evento automovilístico. Pero este día, el guion tenía una sorpresa guardada, y no venía precisamente con cuatro ruedas.

Resulta que Jeff Dunn, oficial de control animal, y Mike Kozicki, rescatador voluntario, estaban allí, sí, pero con sus gorras de «ciudadanos disfrutando del ocio», no con sus uniformes de faena. Estaban echando el rato, viendo coches chulos y, de repente, ¡zas! Un cocodrilo de casi un metro, tomando el sol tranquilamente junto al río Detroit. «Un momento», debieron pensar, «esto no es un pato, ni una ardilla… ¿es un cocodrilo en Belle Isle?» Pues sí, un cocodrilo.

Cualquier persona normal, o sea, el 99% de la población, habría salido corriendo o, en el mejor de los casos, habría llamado a la policía y se habría quedado a una distancia prudencial. Pero Jeff y Mike no son «cualquier persona normal» cuando hay un bicho de por medio. Aunque estaban fuera de servicio, su instinto de rescate animal les picó más fuerte que un enjambre de mosquitos.

¿Qué haces cuando te encuentras un caimán de un metro en un parque y no llevas tus herramientas? ¡Pues improvisar, oiga! Mike no se lo pensó dos veces y le pidió a una señora una correa de perro. Sí, una correa de perro. Mientras tanto, Jeff consiguió una caja de leche de esas de plástico duro. Y con ese kit de «rescate low-cost», se lanzaron a la aventura.

La escena debió ser digna de Hollywood: dos tipos persiguiendo a un cocodrilo con una correa de perro y una caja. Finalmente, lograron atraparlo sin que nadie saliera herido (ni el cocodrilo, ni ellos, ni la correa, ni la caja). Una vez inmovilizado el reptil, tocó la parte «oficial» del asunto: llamar a sus propios compañeros de control animal para que se hicieran cargo del inesperado inquilino.

El pequeño (pero no tanto) caimán fue llevado a un refugio temporal, y de ahí, a un santuario donde podrá vivir una vida de cocodrilo en paz, lejos de los coches de lujo y la curiosidad de los humanos.

Y la pregunta del millón: ¿Cómo llegó este reptil a Belle Isle? Pues la explicación más lógica es que se tratara de una mascota exótica que alguien decidió «liberar» cuando se cansó de ella o vio que crecía más de la cuenta. No es la primera vez en Detroit, de hecho, ya en agosto de 2013 apareció otro. En fin, que en esta ciudad, parece que los cocodrilos son como el Guadiana, aparecen cuando menos te lo esperas. Lo que está claro es que para Jeff y Mike, un día de relax viendo coches se convirtió en una historia que contar en todas las barbacoas.