
Imagínate la escena: estás tranquilamente en Outwell, una apacible localidad de Norfolk, Inglaterra, y de repente, ves algo que no cuadra. No, no es un monstruo del lago Ness en miniatura, es algo mucho más nuestro: una vaca, hasta el cuello en un canal. ¿Cómo llegó allí? Es un misterio que probablemente se quedará rumiando para sus adentros, pero lo que está claro es que no sabía cómo salir del lío.
Por suerte para nuestra protagonista acuática, los servicios de emergencia estaban al quite. El Cuerpo de Bomberos y Rescate de Norfolk recibió el aviso y no se lo pensó dos veces. Enviaron a su unidad especializada en rescate de animales, porque sacar a un mamífero de varios cientos de kilos del agua no es como ayudar a un gatito a bajar de un árbol.
El equipo llegó al lugar y, tras evaluar la situación, montó una operación digna de una película de acción rural. Con la ayuda de un granjero local y su ‘telehandler’ (básicamente, una carretilla elevadora todoterreno con esteroides), procedieron al rescate. Le colocaron un arnés especial a la vaca, que probablemente pensaba que aquello era lo más raro que le había pasado desde el último concurso de belleza bovina.
Una vez asegurada, la maquinaria pesada hizo su magia. La vaca fue izada suavemente por los aires, sobrevolando el canal como si fuera una atracción de feria improvisada, hasta posarse de nuevo en tierra firme. Los bomberos confirmaron en sus redes sociales que la operación fue un éxito y que el animal fue devuelto a su campo, seguramente con una buena historia que contar a sus compañeras de pasto. Un día de spa inesperado que acabó con un final feliz y los pies (o pezuñas) en la tierra.
