
Si te digo ‘terapia animal’, seguro que piensas en un simpático golden retriever moviendo el rabo. Una imagen adorable, sí, pero es hora de actualizar el software. En las residencias de Oxfordshire, en Inglaterra, el terapeuta estrella tiene el cuello más largo, el pelaje más suave y una mirada que transmite más paz que una clase de yoga al amanecer. Se llama Víctor, y es una alpaca.
No, no es el principio de un chiste. Víctor, junto a sus dueños Jo y Ed, tiene una misión muy seria: repartir alegría y mimos entre los mayores. Este profesional de cuatro patas se pasea por los pasillos de los centros con la elegancia de una estrella de cine por la alfombra roja, visitando a los residentes en las salas comunes e incluso en sus propias habitaciones.
La reacción de los mayores es un espectáculo. Para muchos, como Joan, una de las residentes, es la primera vez que están tan cerca de una alpaca. ‘Es adorable’, comenta con una sonrisa que vale oro. Y es que el efecto Víctor es inmediato. Según cuenta su dueña, Jo, su presencia tiene un poder calmante increíble. Verle entrar, tan tranquilo y gentil, cambia el ambiente por completo.
Lo más especial es que Víctor no deja a nadie atrás. Con una delicadeza asombrosa, se acerca a las camas de aquellos residentes que no pueden moverse para que también puedan sentir su suave lana y su tranquila compañía. Es una dosis de felicidad pura, una visita que rompe la rutina y deja una estela de buen rollo.
Así que la próxima vez que necesites un chute de energía positiva, olvídate de los vídeos de gatitos. Piensa en Víctor, la alpaca que ha demostrado que para ser un gran terapeuta no hace falta un diván, sino un buen corazón y, a poder ser, un pelazo espectacular.
