Parece que la agencia de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de EE. UU. ha estado jugando demasiadas horas a la Xbox, o al menos su departamento de publicidad. En un giro de eventos que roza lo surrealista y lo completamente desubicado, la agencia federal decidió que la mejor manera de atraer a nuevos talentos no era ofrecer un buen sueldo o un plan de pensiones sólido, sino apelar directamente a la nostalgia *gamer* dura.
Estamos hablando de una campaña de reclutamiento que plagió descaradamente la estética de *Halo: The Master Chief Collection*. Si eras un fan de los videojuegos a mediados de la década pasada, el cartel te resultaría inmediatamente familiar: esa paleta de colores militarista, la tipografía de ciencia ficción seria y, lo más importante, el lenguaje bélico del universo *Halo*.
El eslogan central, que es donde la cosa se pone realmente cómica, instaba a los potenciales reclutas a unirse a ICE para ‘destruir al Covenant’. Para aquellos que vivían bajo una piedra sin consola, el Covenant es esa fastidiosa alianza de razas alienígenas que no deja de intentar acabar con la humanidad y el Jefe Maestro en la saga de videojuegos.
ICE, con una sutileza digna de un tanque de guerra, decidió usar este término para referirse, presumiblemente, a las amenazas transnacionales, el crimen organizado o, simplemente, la burocracia que combaten a diario. Imagina la reunión de marketing donde se fraguó esta idea luminosa: ‘¿Qué atrae a los jóvenes? ¡Videojuegos! ¿Y quiénes son nuestros enemigos? ¡El Covenant!’. La idea era clara: si te sientes como un súper soldado espacial, este es tu trabajo en la Tierra.
Aunque la intención era posiblemente dotar al trabajo de un aura épica y aventurera, el resultado fue hilarante y, para muchos, un ejemplo de apropiación cultural corporativa/gubernamental fallida. Este tipo de marketing suena más a una parodia de una comedia de situación que a una táctica seria de recursos humanos. Lo que es seguro es que lograron que se hablara de ellos, aunque quizá no por las razones que esperaban. Ahora solo falta que el Departamento de Hacienda empiece a buscar ‘magos fiscales’ con gráficos de *Dungeons & Dragons*.




