
Si pensabas que el peor miedo que podías tener en el cuarto de baño era quedarte sin papel higiénico, prepárate, porque Escocia ha subido el listón del terror escatológico. La borrasca Babet no solo trajo lluvia y riadas; también desató una amenaza mucho más peluda y con cola: las ratas de alcantarilla, buscando un ‘loft’ con vistas.
Scottish Water, la compañía responsable del agua en el país, ha tenido que emitir un comunicado que suena más a guion de película de serie B que a aviso oficial. El motivo: las inundaciones han saturado el sistema de drenaje hasta tal punto que la presión del agua ha desplazado a estos roedores de sus guaridas subterráneas. ¿Y cuál es la ruta de escape más directa para un roedor que no quiere ahogarse? ¡Exacto! Los inodoros.
Este fenómeno, catalogado como raro, es el resultado directo de unos niveles de agua inusualmente altos que fuerzan a las ratas a utilizar las tuberías domésticas como si fueran un tobogán de ascenso. La imagen mental es suficiente para provocar escalofríos y una nueva fobia. Imaginen la escena: estás tranquilamente haciendo tus necesidades matutinas cuando de repente, emerge un invitado no deseado desde lo más profundo del sifón. Un auténtico «rat-atouille» de terror.
Aunque la probabilidad de que esto ocurra sigue siendo baja, la mera existencia de la advertencia es suficiente para que miles de escoceses miren fijamente el fondo de la taza antes de sentarse. Scottish Water recomienda, además de las precauciones habituales contra inundaciones, que si se observa actividad sospechosa en la fontanería, se contacte inmediatamente con los servicios de control de plagas. En resumen, la próxima vez que veas llover con fuerza en Escocia, no solo te preocupes por el paraguas. Preocúpate por tener la tapa del váter bien bajada. Porque, al parecer, hay roedores en apuros que prefieren la comodidad de tu cerámica al fango de la calle. Es la versión húmeda y peluda del «Home Invasion».
