
Florida vuelve a hacer honor a su reputación de epicentro de lo surrealista, esta vez con una historia que parece sacada de un guion de comedia negra. La protagonista de esta peculiar peripecia es Brenda Ann Williams, una señora de 52 años residente de Punta Gorda, que aparentemente confundió un supermercado con un concesionario de vehículos de alto rendimiento, o al menos, de alto rendimiento para ir a por el pan.
Todo comenzó en un apacible Winn-Dixie de la localidad. Un cliente anciano, que utilizaba una silla de ruedas motorizada para desplazarse por el establecimiento, se encontró con la desagradable sorpresa de que su ‘vehículo’ había desaparecido. ¿Quién necesitaría una silla de ruedas con tanta urgencia como para llevársela sin permiso? La respuesta, según el informe policial, era Brenda.
La señora Williams, al parecer con prisa o bajo los efectos de alguna sustancia que le daba alas, emprendió una huida épica. Y decimos épica porque, si vas a robar una silla de ruedas de movilidad reducida, lo mínimo es intentar que no te pillen a los 50 metros. Pero Brenda no era de medias tintas. Su viaje terminó en un giro inesperado, digno de una persecución de película de serie B: estrelló la silla contra un banco local, concretamente el SunTrust Bank.
Tras el aparatoso accidente, que dejó la silla de ruedas visiblemente dañada, la ‘piloto’ de escape decidió que lo mejor era echarse una siesta. Los agentes del Departamento de Policía de Punta Gorda la encontraron poco después en el aparcamiento, justo al lado del banco, en un estado de “inconsciencia” que algunos describirían simplemente como estar «frita como un churro». El informe detalla que Williams estaba dormida, o desmayada, cerca de los restos de su huida motorizada.
La justicia no tardó en despertar a Brenda de su profundo sueño. Fue arrestada y acusada de robo mayor y vandalismo. A ver si la próxima vez que necesite un vehículo para huir de la policía, Brenda se conforma con pedir un taxi o, mejor aún, simplemente se queda en casa. Lo que está claro es que la silla de ruedas robada no estaba preparada para una prueba de choque tan intensa.
