
Imaginen a uno de los guitarristas más influyentes del metal, un hombre que lleva desde los ochenta reventando estadios con Metallica, haciendo un descubrimiento musical de esos que la mayoría de los aficionados a la música ya hicieron hace cuarenta años. Pues eso es exactamente lo que le ha pasado a Kirk Hammett, el maestro de los solos de wah-wah, quien, con la seriedad que le caracteriza, ha declarado recientemente que ‘acaba de descubrir el rock progresivo’.
Hammett, que se supone que tiene una enciclopedia musical en la cabeza tras pasar media vida en giras, parece haber vivido bajo una roca (o al menos bajo mucho thrash metal) durante las últimas décadas. En una entrevista, el guitarrista explicó que ha estado buceando en los orígenes de ciertas bandas y, de repente, ¡zas! Se topó con el ‘prog’. Es como si Indiana Jones encontrara la Atlántida en el jardín de su casa.
Según sus propias palabras, se ha enganchado de manera espectacular. Mencionó que se ha quedado absolutamente maravillado con discos míticos, citando específicamente ‘The Lamb Lies Down on Broadway’ de Genesis y todo el catálogo de King Crimson. Sí, esos discos que definieron el género a principios de los setenta. Es decir, que mientras el resto del mundo debatía si el black metal era demasiado oscuro, Hammett estaba redescubriendo que Peter Gabriel se ponía máscaras y que las canciones podían durar más de diez minutos. ¡Menuda revelación!
La confesión ha causado un mogollón de risas entre los fans y el resto de la comunidad rock. Es inevitable preguntarse: ¿Cómo es posible que una leyenda viva del metal haya tardado tanto en toparse con un género tan influyente y que sentó muchas bases para su propio estilo? ¿Estaba demasiado ocupado tocando ‘Enter Sandman’ a todo volumen? La moraleja es clara: nunca es tarde para ampliar horizontes y encontrar auténticas joyas musicales. Ahora solo queda esperar que este nuevo amor por el prog no se traduzca en una balada de 20 minutos con flauta travesera en el próximo disco de Metallica. Por si acaso, Lars Ulrich ya debería estar escondiendo todos los teclados Mellotron del estudio. ¡A seguir descubriendo música, Kirk, aunque sea de los años 70!
