
¿Creías que tu vecino era el rey de la calabaza tallada? ¿O que tu tía, con sus telarañas de plástico, era la más entregada al espíritu de Halloween? Pues agárrate fuerte, porque en Cold Springs, Kentucky, vive una familia que ha decidido llevar la decoración de estas fiestas a otro nivel. Y cuando decimos ‘otro nivel’, nos referimos a uno estratosférico, de esos que te hacen plantearte si tienen un contrato vitalicio con la compañía eléctrica local.
La familia Medows, liderada por Tony Medows, lleva desde 2005 transformando su humilde morada en la dirección 3570 Valleyview Drive en lo que solo puede describirse como el epicentro mundial del terror simpático. Este año, la cosa se les ha ido un poco de las manos (¡para bien, por supuesto!) con la friolera de más de 3.000 figuras animadas. Sí, has leído bien: ¡TRES MIL! Imagina la cantidad de esqueletos bailando, fantasmas flotando y monstruos de todo pelaje dando el cante en su jardín. Es un espectáculo que, sin duda, haría sonrojar al mismísimo Drácula.
Según los cálculos más asombrosos, hablamos de más de 1.500 metros de cables de extensión serpenteando por todo el césped y cientos de miles de luces parpadeantes que, seguro, podrían verse desde la Luna o, al menos, desde la casa del vecino del quinto. Dicen que empezaron en agosto a montar todo este tinglado, lo que sugiere que su amor por Halloween no es solo una afición, sino casi una dedicación a tiempo completo, dejando claro que para ellos, Halloween no es solo un día, ¡sino toda una temporada!
Pero tanto esfuerzo, tanto cable y tanta calabaza no son solo para el lucimiento personal (aunque un poquito, sí, que para eso se curran la decoración). La familia Medows tiene un objetivo aún más noble: están apuntando a un Récord Guinness. ¿El de ‘mayor concentración de chismes de Halloween por metro cuadrado’? No lo sabemos con certeza, pero suena absolutamente plausible. Además, y esto es lo más entrañable, la exhibición es totalmente gratuita para todo aquel que quiera visitarla, pero animan a dejar donaciones que van directitas al St. Jude Children’s Research Hospital. Así que, además de unos buenos sustos, hay mucha solidaridad de por medio.
Así que ya sabes, si alguna vez te encuentras por Kentucky en octubre y crees que te has equivocado de barrio y has acabado en un parque temático de ultratumba, es que has llegado a casa de los Medows. Un espectáculo para el que no hace falta entrada, pero sí mucha batería en el móvil para inmortalizar esta maravilla. ¡Que tiemble el resto del mundo, Halloween se vive en Cold Springs!
