Juez de Denver en el ojo del huracán por foto en calzoncillos a su equipo

Juez de Denver en el ojo del huracán por foto en calzoncillos a su equipo
Un juez de Denver, Robert Rand, está bajo investigación por enviar accidentalmente una foto suya en calzoncillos, junto a un niño, a su personal en lugar de a su hija. El incidente provocó una queja y Rand, con antecedentes por mala conducta, se disculpó alegando un error. La corte lo considera una violación del código judicial.
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Agárrense, que vienen curvas en el tribunal de Denver. El juez Robert Rand, de la Corte de Distrito de Denver, se ha metido en un buen jardín (o, mejor dicho, en un buen calzoncillo) por un pequeño desliz digital que ha acabado con él bajo investigación. Y no, no fue un hackeo, sino una foto muy personal enviada al chat equivocado.

Imaginen la escena: es un viernes cualquiera de julio. Los empleados del tribunal —secretarios, administradores y pasantes— están recibiendo sus mensajes de ‘feliz fin de semana’ o recordatorios de última hora. De repente, ¡zas! Les llega un texto del mismísimo juez Rand con una foto. ¿El contenido? Pues ni más ni menos que él mismo, en paños menores (sí, solo en calzoncillos), sujetando a un niño pequeño. Y por si la imagen no fuera suficientemente impactante, el mensaje decía: «¡Espero que tengáis un buen viernes! Todavía estoy vistiéndome. ¡Nos vemos luego!». Podemos imaginar las caras de estupefacción al otro lado de la pantalla.

El juez, rápidamente (unos minutos después, para ser exactos, quizás tras un ataque de pánico), se dio cuenta de su catastrófico error. Inmediatamente, envió otro mensaje: «Mis más sinceras disculpas. Obviamente, eso no estaba destinado a ninguno de vosotros. Quería enviarlo a mi hija adulta y accidentalmente lo envié al chat grupal. Pido disculpas sinceramente si alguno de vosotros se ha sentido ofendido. Obviamente estoy avergonzado por mi error». Una disculpa sincera, sin duda, pero el daño ya estaba hecho.

El «grupo de trabajo» en cuestión, que incluía a diez personas, recibió esta íntima instantánea. Como era de esperar, la cosa no quedó ahí. El juez presidente de la Corte de Distrito de Denver, Michael Vallejos, recibió una queja sobre la foto. Y sí, determinó que el juez Rand había violado el Código de Conducta Judicial de Colorado, que, entre otras cosas, exige a los jueces mantener la confianza pública en el poder judicial. Mandar fotos en calzoncillos al staff no parece ser el manual de «cómo ganar confianza».

Lo más curioso es que esta no es la primera vez que el juez Rand hace de las suyas. En 2011, ya fue amonestado de forma privada por otra metedura de pata judicial: mantuvo una relación romántica con una defensora pública que estaba asignada a un caso en su propio tribunal, y para colmo, no lo reveló ni se recusó del caso. Parece que al señor juez le gusta complicarse la vida un poquito.

Actualmente, la investigación por el incidente de los calzoncillos sigue en curso por parte de la Oficina del Consejo de Regulación de Abogados de la Corte Suprema de Colorado. De momento, no se ha emitido ninguna sanción pública, y el juez Rand continúa impartiendo justicia (esperemos que ya completamente vestido). La lección, amigos: revisad siempre el destinatario antes de pulsar «enviar», especialmente si vuestra foto incluye ropa interior. ¡La privacidad digital es oro, y la vergüenza ajena, mucha!