
En un giro de guion que ni el dramaturgo más audaz se habría atrevido a escribir, Jeremy Corbyn, el conocido político británico y antiguo líder laborista, decidió abandonar por un rato los serios debates de Westminster para darse un capricho navideño muy, muy peculiar. Y no hablamos de un sencillo villancico, sino de una aparición estelar en una ‘pantomima’ de temática ‘drag’.
El escenario elegido para este debut inesperado fue la producción de ‘The Witching Hour’, un espectáculo navideño organizado en Islington, su circunscripción electoral. Y sí, si se están preguntando qué hacía un político tan asociado a la seriedad y el activismo en un mundo de lentejuelas y pelucas gigantes, la respuesta es simple: ¡por las risas y la tradición!
Las pantomimas (o ‘pantos’, como se conocen cariñosamente en Reino Unido) son una tradición teatral británica que mezcla cuentos de hadas, música pop, mucho humor de doble sentido y, a menudo, hombres haciendo papeles de mujeres (la famosa ‘Dame’ de la panto) y viceversa. Pero esta producción tenía un toque extra de picardía, contando con un elenco que incluía destacadas artistas ‘drag’.
El cameo de Corbyn no fue exactamente subiéndose al escenario a bailar el ‘Whip Nae Nae’, sino que se materializó a través de un segmento pregrabado o un ‘voice-over’. En él, el político mantenía una interacción clave con la mismísima villana de la obra, una malvada (y seguramente glamurosa) drag queen conocida como Fairy Whips. Parece ser que Corbyn le dio una buena reprimenda sobre su comportamiento, manteniendo su característica pose moralizadora incluso cuando trataba con personajes de fantasía.
Aunque la participación fue breve y seguramente ideada como un guiño jocoso a la comunidad local de Islington, la noticia se extendió como la pólvora, demostrando que incluso los líderes políticos más austeros tienen su lado oculto. ¿Quién iba a pensar que, en lugar de preparar presupuestos, Corbyn estaba preparándose para enfrentarse a una drag queen malvada? Sin duda, un hito que elevó el concepto de ‘política local’ a niveles de extravagancia nunca vistos.
