
¿Te imaginas que tu empresa te obligara a elegir entre tu media naranja y tu nómina? Pues en Jackson, Misisipi, ya es una realidad, y no precisamente por el Día de los Enamorados. La ciudad ha decidido cortar de raíz con el ‘amor en la oficina’ con una política tan estricta que hasta Cupido se lo pensaría dos veces antes de lanzar una flecha en el ayuntamiento.
La cosa es seria: la nueva normativa prohíbe cualquier tipo de relación romántica o sexual entre empleados municipales. ¿Que tienes un rollo con alguien de contabilidad? Prohibido. ¿Que sales con un compañero del departamento de urbanismo? ¡Prohibido también! Y ojo, que no es solo para jefes y subordinados; la medida se extiende a cualquiera que, según la letra pequeña, «pueda influir en el empleo del otro», incluso si no están en el mismo equipo o edificio. Básicamente, si trabajas para el ayuntamiento de Jackson, tu vida amorosa con un colega es cosa del pasado. O al menos, así lo quieren.
Esta decisión tan ‘romántica’ no ha surgido de la nada. Detrás de esta cruzada anti-amor hay un trasfondo un poco más turbio: una demanda por acoso sexual y represalias presentada en marzo contra el mismísimo alcalde, Chokwe Antar Lumumba. La demanda describe una «cultura de acoso sexual sin control» en la ciudad. Así que, para ponerle remedio, el alcalde ha optado por la vía radical: si eliminamos las relaciones, eliminamos el problema, ¿no? ¡Lógica aplastante!
La política es clara como el agua: si te pillan en una de estas relaciones «prohibidas», tienes dos opciones. Una, terminar la relación (¡y que te lo explique tú al otro en la máquina de café!). O dos, renunciar a tu puesto de trabajo. Ni más ni menos. Y, por si fuera poco, si no lo comunicas a Recursos Humanos o no cumples, te arriesgas a que te echen. Así que, el departamento de RRHH de Jackson se ha convertido de repente en una especie de consejería matrimonial a la fuerza, pero con consecuencias laborales de peso.
El alcalde Lumumba ha defendido la medida, afirmando que su objetivo es crear un «entorno profesional y seguro». Lo que está claro es que, de ahora en adelante, las citas de Jackson City Hall pasarán a la clandestinidad o, directamente, se mudarán fuera de las oficinas municipales. ¡Ya veremos si el amor, como siempre, encuentra su camino, o si el ayuntamiento se convierte en una zona libre de mariposas en el estómago!
