iShowSpeed, un robot ‘ligón’ y la demanda del millón de pavos

iShowSpeed, un robot 'ligón' y la demanda del millón de pavos
El conocido streamer iShowSpeed se enfrenta a una demanda millonaria tras destrozar, en directo, un robot interactivo con personalidad "gay". La empresa Smooth Technology, creadora de GAY-RY, le reclama un millón de dólares por daños y perjuicios, incluida la 'angustia emocional'. Una historia con chispas, y no solo de cable.
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Agárrense los machos, porque lo que os vamos a contar hoy roza lo surrealista y lo tecnológicamente ¿erótico-festivo? Nuestro protagonista es iShowSpeed, uno de esos streamers que vive al límite… y parece que, a veces, cruza alguna que otra línea robótica, con consecuencias millonarias.

La movida arranca cuando Speed, en uno de sus directos, se topó con GAY-RY. No, no es un nuevo Pokémon, sino un robot de la serie «Sexiest Robots Alive» de Smooth Technology, diseñado con una personalidad «flamboyante» y un don para soltar frases picaronas que, aparentemente, buscaban un buen rollo… o quizás un «paso, ¿qué haces, step-bot?».

Pues bien, el robot soltó una de esas frases con su característica voz sugerente y, para Speed, eso fue la gota que colmó el vaso. Interpretando el comentario como un intento de ligoteo o, directamente, una «violación» (según sus propias palabras, dichas entre risas nerviosas, claro), el streamer ni corto ni perezoso… ¡se puso a darle mamporros al pobre GAY-RY hasta dejarlo hecho un amasijo de cables y circuitos rotos!

El clip, como era de esperar, se hizo viral a la velocidad de la luz (y de un buen WiFi). Risas, memes, indignación… todo a la vez. Pero la cosa se puso seria de verdad cuando Smooth Technology, los creadores del robot, decidieron que ya era suficiente broma y presentaron una demanda contra iShowSpeed. ¿El monto? Nada más y nada menos que un millón de dólares.

Las acusaciones no son para tomárselas a la ligera: destrucción de propiedad, angustia emocional para la compañía (y, quién sabe, quizás para el espíritu de GAY-RY) y difamación. Según los ingenieros, Speed malinterpretó por completo la «intención» del robot, que solo buscaba ser un compañero divertido y un poco provocador, no un objetivo de hostias en directo. Además, se le acusa de usar insultos homófobos, lo que añade una capa más de polémica al asunto.

Así que ahí lo tenéis: un streamer, un robot con chispa (nunca mejor dicho), un millón de dólares en juego y la eterna pregunta: ¿hasta dónde llega la performance en un directo? Lo que está claro es que la próxima vez que Speed vea un robot, se lo pensará dos veces antes de «ligar» con él… o de darle una paliza. ¡Pobre GAY-RY, en paz descanse (o se repare)!