Ironías del Destino: Se Empotra con el Coche en la Oficina de Tráfico

Ironías del Destino: Se Empotra con el Coche en la Oficina de Tráfico
En Trotwood, Ohio, un conductor ha llevado la expresión 'aparcar de oído' a otro nivel al empotrar su Pontiac contra la oficina del registro de vehículos. Tras el artístico aterrizaje, el piloto se dio a la fuga, pero fue localizado más tarde. La ironía está servida.
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Hay días malos, días muy malos y luego está el día que tuvo un conductor en Trotwood, Ohio. En un giro de guion que ni el mejor cómico podría haber escrito, este individuo decidió que la mejor manera de llegar a la oficina de tráfico era, literalmente, atravesándola con su coche.

Los hechos ocurrieron de madrugada, un domingo, cuando la tranquilidad de la localidad se vio interrumpida por un estruendo. Un Pontiac, por razones que la policía todavía investiga, decidió redecorar la fachada de la Oficina del Registrador Adjunto, llevándose por delante una pared de ladrillos y quedando aparcado a medias entre el interior y el exterior del edificio. El resultado fue un destrozo considerable y una escena digna de una película de acción de bajo presupuesto.

Lo mejor de la historia es que, tras semejante maniobra de aparcamiento creativo, el conductor pensó que lo más sensato era poner pies en polvorosa y abandonar el vehículo en su nueva y original plaza de garaje. Sin embargo, su plan de fuga no fue precisamente brillante. La policía de Trotwood no tardó en localizar al presunto autor del estropicio, que fue trasladado a un hospital cercano para tratarle unas heridas leves.

Por suerte, al ser de madrugada y en domingo, no había nadie dentro del edificio, por lo que no hubo que lamentar heridos más allá del orgullo (y la carrocería) del conductor. Ahora, este campeón del volante se enfrenta a cargos pendientes. Uno se pregunta si entre ellos estará el de ‘conducción irónicamente deficiente’ o si, simplemente, tenía muchísima prisa por renovar algún papel del coche. Sea como sea, la anécdota ya es legendaria.