India y el arte de ‘limpiar’ el aire: Si no lo consigues, cambia las reglas

0
0

Agárrense, que vienen curvas, o mejor dicho, viene menos aire puro, pero legalmente más aceptable. La India, en un movimiento que ha dejado a más de un experto rascándose la cabeza, ha decidido que, para la calidad del aire, lo de ‘quien no corre vuela’ no sirve, así que es mejor ‘quien no respira bien, que respire a la manera india’. ¡Exacto! Han lanzado sus propias normas nacionales de calidad del aire ambiente (NAAQS) para 13 contaminantes, y sí, son un poquito, o un mucho, más flexibles que las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Traducido a números, si la OMS te pide un máximo anual de 5 µg/m³ para las partículas PM2.5 (esas que se te meten hasta la médula), la India ha dicho: «¡Puff, qué pereza! Con 40 µg/m³ nos conformamos». Lo mismo para las PM10: de los 15 µg/m³ de la OMS a los 60 µg/m³ indios. En fin, que si tu ciudad te parecía contaminada, ahora puede que te parezca un spa de aire puro, al menos sobre el papel. Es como si el estándar de «estar en forma» pasara de correr una maratón a levantarse del sofá para coger el mando a distancia.

El Ministerio de Medio Ambiente indio, ni corto ni perezoso, ha salido a defender esta nueva ‘barra libre de oxígeno dudoso’ argumentando que sus estándares están «entre los más rigurosos del mundo» si los comparamos con naciones desarrolladas como Estados Unidos, Reino Unido o la Unión Europea. Y claro, que se basan en las «condiciones locales y las tecnologías disponibles». Es decir, que no estamos en Suiza, y aquí la cosa va de otra manera. Un argumento tan pragmático como decir que la dieta es estricta si la comparas con la de un atracón de kebab de madrugada.

Pero, como era de esperar, la comunidad científica global no ha tardado en levantar la ceja (y quizás toser un poco). Expertos como el profesor Frank Kelly de Cambridge han calificado las normas indias de «incompatibles con la comprensión científica moderna», advirtiendo que «límites más altos significan más enfermedades y muertes». Y es que, queridos amigos, el aire contaminado no es precisamente un bálsamo para la salud. Un estudio de Lancet de 2022 ya nos recordaba que la contaminación causó 1,67 millones de muertes en la India en 2019. Y por si fuera poco, 22 de las 30 ciudades más contaminadas del mundo están en la India. ¿Coincidencia? ¡Qué va!

De hecho, el Dr. Gufran Beig, de SAFAR, lo ha dejado clarísimo: «Si siguiéramos los estándares de la OMS, ninguna ciudad de la India cumpliría los criterios». ¡Ah, amigo! ¡Esa es la clave! Si no puedes alcanzar el objetivo, no te esfuerces más, ¡baja el objetivo! Una filosofía de vida que muchos de nosotros hemos adoptado para la dieta o el ejercicio, pero aplicada a la salud pública a escala nacional.

Así que, mientras el mundo debate entre aspirar a lo inalcanzable o conformarse con metas «realistas» (léase: menos ambiciosas), la India se ha posicionado claramente. No es que no les importe el aire que respiran sus ciudadanos, es que quizás han optado por el enfoque de «paso a paso» o, como diría el refrán, «mejor un pájaro en mano (un estándar laxo que se pueda cumplir) que cien volando (un aire limpio de verdad que nadie ve)». Al menos ahora, sobre el papel, un poco más de aire indio cumple las expectativas. ¡A respirar se ha dicho!