Huevos de yema blanca: el secreto japonés es una dieta de arroz

En una granja de Hokkaido las gallinas comen arroz, pescado y conchas de vieira, y ponen huevos con la yema blanca como la nieve. El motivo sorprende…

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En una granja de Hokkaido las gallinas comen arroz, pescado y conchas de vieira, y ponen huevos con la yema blanca como la nieve. El motivo sorprende…

Rompes un huevo en la sartén, esperas la yema de un naranja intenso… y lo que cae es blanco como la nieve. No es un huevo en mal estado ni un montaje: es exactamente lo que buscaban en una granja del norte de Japón.

Se llaman Kometsuya y se han vuelto virales por una rareza que desafía todo lo que creías saber sobre el desayuno: su yema no es amarilla, sino de un blanco casi inmaculado.

El truco está en lo que comen las gallinas

La clave no está en la gallina, sino en su menú. El color de la yema depende casi por completo de la dieta del ave: los carotenoides del maíz, la hierba o la zanahoria son los que la tiñen de naranja. Quita esos pigmentos y la yema se queda pálida.

En la granja Takeuchi, en Hokkaido, las gallinas siguen un menú casi gourmet: un 68% de arroz cultivado en la zona, un 15% de pescado, salvado de arroz y hasta conchas de vieira del lago Saroma. Cero maíz, cero pigmentos. Resultado: yema blanca.

El nombre lo dice todo: kome significa «arroz» y tsuya, «brillo». Literalmente, el brillo del arroz.

Ni saben raro ni cuestan una fortuna

Aquí conviene frenar el bulo que corre por redes. No, las gallinas no comen solo arroz, ni cada huevo cuesta 15 euros. La media docena ronda los 432 yenes (unos 2,60 euros), un pelín más que un huevo normal, pero lejos del lujo que pregonan algunos vídeos.

¿Y a qué saben? Quienes los prueban hablan de un sabor suave y dulzón, sin el regusto que a veces deja la yema. En la cocina japonesa hasta se usan para preparar un omurice completamente blanco, una tortilla con arroz que parece sacada de otro planeta.

Una moda con plan detrás

Detrás de la curiosidad hay estrategia: el Gobierno japonés lleva años animando a usar arroz como pienso para reducir la dependencia del maíz importado y dar salida al arroz local. Estos huevos son, en el fondo, una campaña de marketing agrícola con yema incluida.

Si te van las rarezas que salen de una gallina, ya recopilamos los huevos más extravagantes jamás puestos. Y si lo tuyo es Japón llevando la comida al límite, échale un ojo al chocolate más fino del mundo o a la freidora centenaria de Memphis. La próxima vez que veas una yema naranja, piénsatelo: igual la rara es ella.

Vía Oddity Central.