
Agárrense, que vienen curvas. En un giro de los acontecimientos que ni el mejor guionista de Netflix habría imaginado, el mismísimo fiscal general de Texas, Ken Paxton, ha decidido echarle un pulso a uno de los pesos pesados de la farmacéutica mundial: los fabricantes de Tylenol. Sí, ese paracetamol que tienes en el botiquín, al ladito del ibuprofeno, está ahora en el ojo del huracán texano.
Resulta que el señor Paxton ha presentado una demanda que no es moco de pavo. El asunto central es la acusación de que el paracetamol, cuando es consumido por mujeres embarazadas, podría estar relacionado con el desarrollo de trastornos neurológicos como el autismo y el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) en sus pequeños. ¡Ojo, al dato! La demanda no se anda con chiquitas y afirma que estas empresas, con Johnson & Johnson a la cabeza, o sabían o deberían haber sabido de estos riesgos y, lo peor de todo, no hicieron nada por advertir a los consumidores. Imagínate el disgusto.
Pero aquí no acaba la cosa. La demanda no es solo por el ‘mea culpa’ corporativo. Texas quiere recuperar los millones de dólares que el estado ha gastado a través de Medicaid para tratar a los niños supuestamente afectados por estas condiciones. Es decir, quieren que los bolsillos de Tylenol paguen la factura, y además, exigen una orden judicial para que cesen lo que consideran prácticas de marketing engañosas. Un auténtico jaque mate legal.
Paxton no se ha sacado esto de la manga, al menos eso dice. Su equipo ha echado mano de lo que denomina «más de dos docenas de estudios» que, según ellos, conectan la exposición al paracetamol en el útero con estos trastornos. Esto se suma a una movida legal más grande, donde ya hay otras demandas similares contra los fabricantes de Tylenol que se han consolidado en un litigio multidistrital en Nueva York. Parece que el Tylenol está teniendo un dolor de cabeza, pero de los gordos.
Por supuesto, Johnson & Johnson no se ha quedado de brazos cruzados. La empresa ha salido al paso, negando rotundamente las acusaciones y defendiendo a capa y espada que Tylenol, cuando se usa según las indicaciones, es un medicamento seguro y eficaz. Vamos, lo que era de esperar. Así que, mientras los tribunales deciden quién tiene razón en este culebrón farmacéutico, tú y tu pastilla para el dolor de cabeza probablemente seguiréis viéndoos con otros ojos. ¡Qué dilema!
