Dormir en una cárcel japonesa cuesta ahora 900 euros la noche

Exterior de ladrillo rojo de la antigua cárcel de Nara, hoy hotel de lujo Hoshinoya en Japón
La antigua prisión de Nara, hoy hotel de lujo. © Hoshino Resorts
0
0

Imagina hacer el check-in en una celda. No en un hotel temático de pega, sino entre los muros de ladrillo rojo de una prisión de verdad, con más de un siglo de condenas a la espalda. Eso es justo lo que ofrece desde este verano el HOSHINOYA Nara Prison, el primer hotel de lujo de Japón montado dentro de una cárcel auténtica.

La antigua prisión de Nara abrió como hotel el 25 de junio de 2026, y no es una reconversión cualquiera: el edificio es una joya arquitectónica que estuvo encerrando presos hasta hace bien poco.

Corte del interior del hotel Hoshinoya Nara con muros de ladrillo rojo de las antiguas celdas
Las celdas de aislamiento se combinaron para formar amplias suites. © Hoshino Resorts

De las Cinco Grandes Cárceles a suite de lujo

El recinto se terminó en 1908, obra del arquitecto Keijiro Yamashita, en plena fiebre modernizadora de la era Meiji. Fue una de las llamadas Cinco Grandes Cárceles que Japón levantó para homologarse a los estándares penitenciarios occidentales, y es la única que sigue en pie con su forma original.

Su planta es pura ingeniería de vigilancia: un diseño radial inspirado en el sistema de Pensilvania, con un edificio central del que salen las galerías en abanico para controlarlo todo desde un único punto. Tanto encanto tiene el ladrillo que, al cerrar como prisión en 2017, Japón lo declaró Bien Cultural de Importancia.

Dormir donde antes se cumplía condena

La cadena de lujo Hoshino Resorts ha convertido el penal en un hotel de 48 habitaciones. Y el truco de diseño es delicioso: cada suite reúne entre nueve y once antiguas celdas de aislamiento, con las paredes intermedias derribadas, para crear espacios enormes con dormitorio, salón y comedor.

El ladrillo rojo original y las vigas de acero quedan a la vista, combinados con madera cálida y textiles mullidos. Hay restaurante, cafetería, spa y hasta onsen. De la austeridad carcelaria al mimo absoluto, sin escala intermedia.

Pasar la noche en la celda cuesta desde 147.000 yenes, unos 900 euros. La condena más cara y voluntaria de todo Japón.

Un museo para no olvidar los barrotes

Para quien no quiera pagar la broma, en abril abrió también el Museo de la Prisión de Nara, que conserva la memoria del lugar: celdas, historia penitenciaria y el porqué de que un edificio pensado para castigar acabe siendo un capricho de cinco estrellas.

Japón lleva una racha de reconversiones imposibles —lo suyo es dar segunda vida a todo, desde un santuario para peluches hasta reciclar un edificio entero, como esa pirámide-vivienda china—. Aun así, cambiar un pasillo de celdas por un hotel de lujo tiene un puntito difícil de superar. Que se lo digan a quienes eligieron la cárcel por motivos mucho menos glamurosos. ¿Pagarías 900 euros por dormir, voluntariamente, tras los barrotes?

Vía Tokyo Weekender. Información oficial en Hoshino Resorts.