Herido de bala con un antojo: llega al autoservicio de Taco Bell

Herido de bala con un antojo: llega al autoservicio de Taco Bell
En Madison, un hombre de 21 años, tras recibir un disparo no grave, optó por la comodidad de un autoservicio de Taco Bell para pedir ayuda. La policía le encontró allí y fue hospitalizado. El incidente ocurrió probablemente en otro lugar cercano, donde se hallaron casquillos. Una historia de supervivencia con un giro muy peculiar.
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Imaginad la escena, que parece sacada de una película de serie B: es sábado por la mañana, la noche aún colea en Madison, Wisconsin, y, de repente, un coche se planta en el autoservicio de un Taco Bell. Pero no viene a por el típico festín de madrugada, no. El conductor, un joven de 21 años, tiene una herida de bala. Sí, habéis leído bien. En vez de ir directo a urgencias o llamar a emergencias desde casa, este hombre decidió que el Taco Bell del 1205 de W. Broadway era el lugar ideal para… ¿pedir un burrito y de paso que alguien le echara un cable con lo del plomo? Pues parece que sí.

Los agentes de policía llegaron al lugar sobre las dos de la mañana, tras recibir el aviso, y encontraron al joven herido. Por suerte, la herida no ponía en peligro su vida, que ya es un alivio, pero vamos, no era un rasguño de patinazo. Fue trasladado rápidamente a un hospital cercano para que le curaran, que para eso sí que no hay salsa picante que valga ni menú del día que lo solucione.

La policía, claro está, empezó a atar cabos para entender el misterio del herido hambriento (o más bien herido con ganas de ayuda). Parece que el tiroteo en sí no ocurrió en el Taco Bell –menos mal, ya sería el colmo de la desgracia–, sino en los alrededores. De hecho, a poca distancia, en el bloque 1200 de Seminole Highway, los investigadores encontraron varios casquillos de bala, lo que sugiere que el incidente fue un poco más movido que una discusión por el último burrito Supreme.

Hasta el momento, no se ha informado de ningún arresto relacionado con el tiroteo, así que la investigación sigue abierta para esclarecer lo sucedido. Pero lo que queda claro es que este suceso entra directo en el top de las formas más insólitas de buscar ayuda o consuelo tras un incidente violento. ¿Sería por un antojo irrefrenable de un Crunchwrap Supreme? ¿O simplemente porque la lógica se fue de vacaciones justo después del disparo? Sea como fuere, la historia del herido de bala en el Taco Bell de Madison ya es leyenda local. Y sí, da para pensar qué priorizamos en la vida cuando las cosas se ponen feas, o si el magnetismo de la comida rápida es tan fuerte que desafía hasta las heridas de bala.