Hegseth propone una «limpieza divina» en el ejército de Estados Unidos

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Pete Hegseth, presentador de Fox News y posible mano derecha de Trump, ha desvelado un plan para purgar el cuerpo de capellanes militares de EE. UU. Busca reemplazar los programas de diversidad e inclusión por un enfoque en "Dios y la patria", nombrando exclusivamente capellanes cristianos y despidiendo a los generales "wokes". La propuesta ha desatado una oleada de polémica.
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Agarraos fuerte, porque el señor Pete Hegseth, un rostro conocido de Fox News y, ojo al dato, posible compañero de fatigas de Donald Trump en caso de que este vuelva a la Casa Blanca, ha soltado una de esas perlas que te dejan con la boca abierta y las cejas por las nubes. ¿Su última ocurrencia? Una “remodelación” del cuerpo de capellanes del ejército estadounidense que suena más a cruzada medieval que a política del siglo XXI.

Hegseth, ni corto ni perezoso, ha declarado a los cuatro vientos su intención de fulminar la “wokeness” –esa palabreja que tanto les gusta a algunos usar para todo lo que no les cuadra– del ejército. Su plan maestro consiste en desmantelar los programas de diversidad, equidad e inclusión (los famosos DEI) de la milicia, especialmente en el cuerpo de capellanes. ¿El motivo? Considera que los capellanes actuales están demasiado ocupados con «el relativismo y la woke-idad» en lugar de centrarse en lo que, según él, debería ser su cometido: Dios y la patria.

La cosa no queda ahí. Este señor, que además tiene pasado como oficial de la Guardia Nacional del Ejército y ha estado en Irak y Afganistán, propone nombrar a «hombres fuertes, cristianos y patriotas» para ocupar esos puestos. Sí, habéis leído bien: quiere capellanes con pedigrí cristiano para una institución que, al menos en teoría, debe garantizar la libertad religiosa para todos sus miembros, sean de la fe que sean… o de ninguna. Vamos, que la diversidad religiosa del ejército, que incluye desde musulmanes hasta judíos, pasando por agnósticos y ateos, parece importarle un pimiento.

Y por si esto fuera poco, Hegseth tiene una receta infalible para enderezar el rumbo del ejército estadounidense: “Despedir a todos los generales y almirantes” que él considera «wokes». ¡Así, sin despeinarse! Unos cuantos despidos masivos para, suponemos, «despertar» de verdad a la institución y devolverle lo que él llama su «fundamento bíblico». Porque claro, nada como una buena purga para que el espíritu cristiano-patriótico fluya libremente por los cuarteles.

Estas declaraciones explosivas las hizo en un podcast con Jack Posobiec, otro ilustre defensor de causas algo… digamos, tradicionales. Como era de esperar, sus propuestas han caído como una bomba, desatando una lluvia de críticas. Y no es para menos: expertos y críticos ya han puesto el grito en el cielo, advirtiendo que este plan no solo sería un torpedo en la línea de flotación de la libertad religiosa, sino que directamente violaría la Cláusula de Establecimiento de la Constitución, esa que vela por la separación entre Iglesia y Estado.

Así que, mientras Hegseth sueña con un ejército «despierto» a su manera y libre de «wokes», el debate está servido. Porque una cosa es tener convicciones, y otra muy distinta es querer imponerlas a golpe de decreto en una de las instituciones más diversas de un país.