Hawaii prohíbe las calabazas en las bibliotecas por temor a la evangelización del ‘Truco o Trato’

Hawaii prohíbe las calabazas en las bibliotecas por temor a la evangelización del 'Truco o Trato'
El Sistema de Bibliotecas Públicas de Hawaii (HSPLS) ha prohibido las exposiciones y referencias a Halloween o “Truco o Trato”. El sistema argumenta que la política interna evita promover cualquier fiesta religiosa, incluyendo Navidades, y ahora también engloba a los fantasmas y caramelos.
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¡Agárrense, amantes de los disfraces y los sustos! Resulta que en el paraíso tropical de Hawaii, las bibliotecas se han puesto muy, muy serias con el espíritu festivo, llegando al extremo de declarar la guerra a las calabazas y los fantasmas de papel.

El Sistema de Bibliotecas Públicas del Estado de Hawaii (HSPLS, por sus siglas en inglés) ha emitido una directiva que es tan absurda que parece sacada de una comedia de situación. A partir de ahora, todo aquel que trabaje en una biblioteca hawaiana tiene prohibido montar exposiciones que hagan referencia al icónico “Truco o Trato” o a la celebración de Halloween en general.

¿La razón? Pues la cosa tiene miga legal y mucha tela que cortar. Los responsables del sistema se han amparado en la Política 302.3, una normativa diseñada para evitar que las bibliotecas se conviertan en promotoras de la religión. Esta política prohíbe exhibiciones que celebren o promuevan festividades religiosas específicas, como Navidad o Pascua.

El giro de guion viene cuando alguien, con un celo administrativo digno de estudio, decidió que la fiesta de los caramelos y los disfraces entra perfectamente en la misma categoría que las celebraciones cristianas mayores. Sí, han clasificado el ‘Truco o Trato’ como una “observancia o festividad religiosa”. ¡Ni que los niños pidieran la extremaunción en lugar de chuches!

La directiva es cristalina: “Los empleados no pueden instalar exposiciones que celebren o promuevan fiestas religiosas o celebraciones, incluyendo, pero no limitándose a, Navidad, Pascua, etc.” Y ahora, para sorpresa de todos, el Panteón de las Fiestas Prohibidas incluye a Drácula y Frankenstein, al menos en su vertiente decorativa y comercial.

Esta decisión ha dejado a muchos ciudadanos y bibliotecarios rascándose la cabeza. Mientras que las bibliotecas deben ser neutrales en términos religiosos, asociar una fiesta eminentemente secularizada y comercial como Halloween con la promoción religiosa es, cuanto menos, un ejercicio de contorsionismo burocrático de primer nivel. Parece que este año, los fantasmas en las bibliotecas de Hawaii no vendrán del más allá, sino de la estricta interpretación de una norma interna. Quizás solo quieren asegurarse de que nadie confunda un libro de recetas de pastel de calabaza con un tratado teológico. ¡Feliz No-Halloween!