Guinness celebra su cumple con un Chupa Chups de tarta de 1.200 kilos

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¿Qué le regalas por su cumpleaños a quien lo tiene todo? Pues si eres el Libro Guinness de los Récords, te auto-regalas otro récord, ¡faltaría más! Y no uno cualquiera, sino el más dulce y probablemente el que más calorías tiene por centímetro cuadrado.

Para celebrar el 70 aniversario de la primera publicación de su famoso libro, Guinness World Records ha decidido que la mejor tarta de cumpleaños era una que, de paso, batiera un récord mundial. Dicho y hecho. Se aliaron con el famoso chef Nick DiGiovanni, un habitual de estas hazañas, para crear el ‘cake pop’ más grande de la historia.

Y cuando decimos grande, nos quedamos cortos. Imagina un Chupa Chups, pero en lugar de caramelo, es un bizcocho de casi 1.200 kilos (1.198 kg para ser exactos). Para que te hagas una idea de la barbaridad, la receta llevaba más de 235 kilos de mantequilla, otros 235 de azúcar, 360 kilos de harina y casi 140 kilos de claras de huevo. Una bomba de azúcar que haría temblar al mismísimo Willy Wonka.

Este mastodonte repostero fue decorado para parecerse a la portada de la edición del 70 aniversario del libro, la de 2025. Todo un ejercicio de marketing y, por qué no decirlo, de gula.

La historia detrás de esta celebración es casi tan curiosa como el propio récord. El primer libro Guinness nació un 27 de agosto de 1955 de la mano de Sir Hugh Beaver, con la humilde misión de resolver las típicas discusiones de bar. Ya sabes, del tipo ‘¿qué pájaro vuela más rápido?’. Setenta años después, esa idea se ha convertido en un fenómeno global que certifica desde la uña más larga hasta, bueno, el ‘cake pop’ más gigante.

El cerebro detrás del horno, Nick DiGiovanni, no es un novato en esto de los récords. En su currículum figuran hazañas como el ‘nugget’ de pollo más grande del mundo, el mayor número de restaurantes de comida rápida visitados en 24 horas o la proeza de quitar un mantel de una mesa con 16 copas de vino en tiempo récord. Un hombre con una misión clara: hacerlo todo a lo grande.

El evento tuvo lugar en Boston, donde el editor jefe de Guinness, Craig Glenday, certificó oficialmente el récord. Y como las mejores fiestas son las que se comparten, una vez verificado el tamaño y peso del ‘pastelito’, se repartió entre todos los asistentes. Esperemos que llevaran el apetito bien entrenado.