Guerra de huevos: una discusión gallinácea acaba en cuchilladas en Florida

Guerra de huevos: una discusión gallinácea acaba en cuchilladas en Florida
En DeLand, Florida, una discusión acalorada sobre cuántos huevos ponen las gallinas al día terminó en un apuñalamiento. Vicki Lynn Davis, de 50 años, hirió con un cuchillo en el brazo a Henry William Glass, de 72, por no estar de acuerdo con su teoría avícola. Davis fue arrestada por agresión con arma blanca.
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Atención, amantes de la avicultura y de los debates intensos, porque lo que os traemos hoy es de esos sucesos que te hacen dudar de la capacidad del ser humano para mantener la calma. En el soleado y a menudo surrealista estado de Florida, una discusión que podría parecer sacada de un chiste de mal gusto terminó con un desenlace digno de una película de serie B.

Todo ocurrió en DeLand, un lugar que ahora tendrá una anécdota bastante peculiar que contar en sus bares. Los protagonistas de esta insólita reyerta fueron Vicki Lynn Davis, una mujer de 50 años con ideas muy claras sobre el ciclo de puesta de las gallinas, y Henry William Glass, un señor de 72 años que, al parecer, también se las sabía todas sobre el tema.

El meollo de la cuestión, el epicentro de la discordia, giraba en torno a una pregunta que, a priori, parece de Perogrullo: ¿cuántos huevos puede poner una gallina al día? La señora Davis, con una convicción que ya quisieran para sí muchos políticos, defendía a capa y espada que las gallinas son unas currantes incansables y pueden poner más de un huevo diario. El señor Glass, sin embargo, se mantenía firme en la tesis clásica: ‘Una gallina, un huevo al día, y ya bastante hace la pobre’.

Lo que empezó como una charleta de patio se fue calentando más rápido que un microondas en plena faena. Los decibelios subieron, las argumentaciones se volvieron más… afiladas, y la tensión se cortaba con un cuchillo. Y hablando de cuchillos, parece que uno de ellos decidió unirse a la conversación de forma bastante literal. Según los informes policiales, en un momento dado, la señora Davis, ni corta ni perezosa, se hizo con un arma blanca y la empleó para ‘puntualizar’ su argumento, clavándosela al señor Glass en el brazo.

El resultado: el señor Glass, además de llevarse una buena sorpresa y confirmar de la forma más dolorosa que no hay que discutir con según quién sobre gallinas, tuvo que recibir atención médica para su herida. La señora Davis, por su parte, fue rápidamente detenida por un delito de agresión con arma blanca, un cargo bastante serio para una discusión sobre avicultura. Su fianza se fijó en 5.000 dólares, una cantidad que te da para comprar unas cuantas docenas de huevos, pero que no te quita el mal rato de encima. La moraleja, si es que hay alguna, es que quizás es mejor dejar las dudas sobre los ciclos de puesta de las gallinas para los documentales o, en su defecto, para una búsqueda rápida en Google, antes de que la cosa se ponga… ¡de gallinero!