
Hay mañanas de martes que empiezan con un café y otras que empiezan con el estruendo de una miniexcavadora sembrando el caos. En Elizabethtown, Kentucky, los vecinos tuvieron el dudoso placer de presenciar la segunda opción. El protagonista de esta historia es Barry Swegle, un hombre de 51 años a quien, por lo que parece, se le cruzaron los cables de una manera bastante aparatosa.
La causa de su enfado, según todos los indicios, fue una ruptura sentimental. Pero Barry no optó por escribir canciones tristes ni por apuntarse al gimnasio. Su plan era mucho más directo y ruidoso. Se subió a una miniexcavadora (una de esas pequeñas máquinas de construcción, tipo Bobcat) y se dispuso a rediseñar el aparcamiento local.
Su objetivo principal era el coche de su exnovia, Angela Bramer. Pero ya que estaba metido en faena, decidió ampliar su obra y volcó tres vehículos más, entre ellos un Corvette, para desgracia de su propietario. Todo esto mientras, según su ex, le gritaba «¡Te dije que lo haría!», dejando claro que la cosa venía de lejos. Al parecer, la gota que colmó el vaso fue que ella estaba intentando conseguir una orden de alejamiento contra él.
La escena, digna de una película de acción de bajo presupuesto, fue grabada por un vecino, Ricky Henon, que no daba crédito a lo que veían sus ojos. «Salió y empezó a volcar coches sin más», declaró el improvisado cámara.
La llegada de la policía puso fin al espectáculo. Tras una breve negociación en la que Barry se negó a bajar de su trono de acero, los agentes lograron convencerle para que se entregara. Ahora se enfrenta a varios cargos por vandalismo y acoso. Una lección muy cara sobre gestión de la ira y el uso indebido de maquinaria pesada.
