
Un viaje en el tiempo a la década del peligro y la libertad
Si naciste después de los 90, prepárate para un choque cultural de los buenos. La década de los 70 no solo nos dejó pantalones de campana y música disco, sino también un manual de supervivencia urbana que hoy en día haría infartar a cualquier inspector de seguridad, psicólogo infantil o padre moderno. Hemos recopilado las experiencias más locas y surrealistas que, aunque ahora parezcan de una película distópica, fueron el pan de cada día para toda una generación.
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Niños haciendo la compra… de tabaco y alcohol
Hoy te piden el DNI hasta para comprar una triste cerveza sin alcohol, pero en los 70, la cosa era muy distinta. Era totalmente normal ver a un niño de 8 años acercarse al mostrador de la farmacia o la tienda de licores con un par de monedas para comprarle los cigarrillos o la cerveza a su padre. ¡Y nadie hacía preguntas!
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Conducir el autobús escolar con 16 añitos
Si te parece que los conductores de autobús actuales van como locos, imagina que tu chófer está en plena edad del pavo. En muchos pueblos, los autobuses escolares eran conducidos por alumnos de penúltimo o último año de instituto. Una locura sobre ruedas.
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Simulacros de bombardeo en primaria
La Guerra Fría pegaba fuerte. En lugar de simulacros de incendio aburridos, los niños de primaria hacían simulacros de bombas metiéndose debajo de sus pupitres. Como si una mesa de madera fuera a salvarlos de un apocalipsis nuclear.
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Fumar era casi un deporte obligatorio
Se fumaba en absolutamente todas partes. Aviones, restaurantes y sí, ¡incluso en la habitación del hospital! Los pacientes podían fumar en la cama siempre y cuando no estuvieran conectados a una máquina de oxígeno. Las enfermeras te traían amablemente el cenicero.
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Armas en el maletero del instituto
En las zonas rurales, era habitual que los chicos llevaran escopetas o rifles en el maletero de sus coches desbloqueados al instituto, listos para cazar liebres o faisanes al salir de clase. Ah, y casi todos llevaban una navaja en el bolsillo. Hoy el colegio entero entraría en confinamiento por una lima de uñas.
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Bebés viajando en cajas de cartón
Las sillitas homologadas de mil euros no existían. Los más pequeños viajaban en una modesta caja de cartón con una mantita, encajados en el suelo de los asientos delanteros o traseros del coche. Y los adultos, por supuesto, conduciendo a toda pastilla, bebiendo cerveza y sin cinturón de seguridad.
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Vestirse de gala para viajar en avión
Nada de mallas de yoga o chándales holgados. En los 70, subir a un avión era un evento de altísima sociedad. Los hombres llevaban traje o chaqueta deportiva, y las mujeres iban en vestido y tacones. ¡Incluso en vuelos cortos te servían unos menús espectaculares!
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El temible «Momnet»
No había smartphones, pero la red de vigilancia materna era implacable. Si estabas en casa de tu amigo, su madre tenía el poder absoluto y la autoridad para echarte la bronca e incluso castigarte físicamente si hacías algo malo. ¡Y ni se te ocurriera quejarte a tus padres, porque te caía el doble!
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Cero derechos por estar embarazada
El machismo laboral estaba a la orden del día. Si le decías a tu jefe que estabas embarazada, automáticamente te decían que no serías considerada para ese ascenso que te tocaba, «porque no podrías con las responsabilidades».
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Métodos de bronceado suicidas
La protección solar era un mito. Para conseguir un moreno envidiable, los jóvenes se embadurnaban en aceite de bebé mezclado con yodo, o utilizaban manteca de cacao industrial a puñados para, literalmente, freírse bajo el sol de la piscina.
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Romper las llamadas de teléfono
Si la línea de un amigo comunicaba durante horas y te morías de ganas por contarle un cotilleo, llamabas a la operadora para que interrumpiera la llamada diciendo que era «una emergencia». El nivel de drama era épico.
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El aire acondicionado como secador de pelo
Como los secadores de pelo no eran comunes en todas las casas, algunas chicas ingeniosas encendían el aire acondicionado y salían al jardín para usar el chorro de aire caliente que expulsaba el motor exterior de la unidad y secarse la melena a las 7 de la mañana. ¡A la factura de la luz no le daba a «Me gusta»!
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Tareas escolares al estilo «supervivencia»
Sin internet, hacer un trabajo del colegio requería una expedición a la biblioteca y rezar para que el único libro sobre tu tema no estuviese ya prestado. Luego, tocaba escribir un informe de 15 páginas completamente a mano y en cursiva perfecta. Los estudiantes de hoy no saben lo afortunados que son con Wikipedia.
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Limpiar los borradores a palos
Un clásico de las aulas. Salir al patio y pegar los borradores llenos de polvo de tiza el uno contra el otro para dejarlos limpios, respirando, de paso, una nube tóxica blanca. Y en Halloween, los niños tallaban calabazas en clase con cuchillos de verdad. ¡Ni una sola tirita necesaria!
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Bicicletas sueltas sin riesgo de robo
Llegabas a casa con tu bicicleta pesada de una marcha, la tirabas en el césped o la entrada y te olvidabas de ella hasta el día siguiente. No había cadenas, candados ni preocupaciones, ¡y jamás desaparecían!
«Mi padre me daba dos monedas para ir a la tienda a comprarle tabaco y cerveza con 7 años. Nunca me pidieron explicaciones. Los 70 fueron raros», recuerda un usuario.
Está claro que sobrevivir a los años 70 debería convalidarse por un título en deportes de riesgo y paciencia extrema. ¿Cuál de estas locuras crees que haría cortocircuitar a la sociedad hoy en día?
