
En un rincón de Kansas, donde las vacas son casi mayoría y el lema ‘Pueblo Grande, Corazón Grande’ suena a chiste irónico, se alza Cherokee. Un lugar con apenas 650 almas que acaba de saltar a la palestra, no por su producción de maíz, sino por un escándalo electoral digno de una serie de Netflix… pero en versión ‘micropueblo’.
La protagonista de esta trama es Stephanie Smith, la alcaldesa del lugar, que ha sido formalmente acusada de tres delitos graves por ‘actos ilícitos relacionados con las elecciones’ y uno por ‘declaración falsa’. Vamos, que le han caído cuatro cargos como catedrales por un presunto ‘pucherazo’ electoral en un sitio donde, literalmente, casi te conoces el censo entero de memoria.
Según la fiscalía, la alcaldesa habría rellenado solicitudes de voto anticipado con información falsa (incluida la suya propia y la de otra persona) y, para rematar, habría emitido un voto cuando, supuestamente, no tenía derecho a hacerlo. ¿El quid de la cuestión? Su dirección residencial. Parece que la señora Smith no vivía donde decía vivir, un detalle crucial para cumplir con la ley electoral. Un despiste, o no, que ahora la tiene en el ojo del huracán.
Los hechos se remontan a agosto y octubre de este mismo año, en plenas primarias del ayuntamiento (que ella, por cierto, ganó sin despeinarse) y de cara a las elecciones generales de noviembre, donde se presenta sin oposición. ¡Irónico es poco! Parece que, a pesar de las acusaciones, su popularidad en el pueblo sigue intacta o, al menos, nadie más se animó a presentarse.
Ahora, la alcaldesa se enfrenta a un futuro incierto. Cada uno de estos cargos podría suponerle hasta 13 meses de prisión y una multa de 100.000 dólares. Vamos, una broma muy cara para un pueblo tan pequeño, donde probablemente todo el mundo ya sabe hasta lo que cenó su vecino la semana pasada.
Por el momento, Smith compareció ante el tribunal, donde se le fijó una fianza de 5.000 dólares, y ya tiene fecha para su próxima aparición en los juzgados a finales de noviembre. Parece que en Cherokee, la política local puede ser tan picante como en la capital, solo que con menos cámaras y más comentarios de barra de bar. Mantendremos los ojos bien abiertos, porque este ‘thriller’ electoral de bajo presupuesto promete más giros que una noria.
