Florida rompe el récord mundial de intercambio de galletas navideñas

Florida rompe el récord mundial de intercambio de galletas navideñas
Florida ha entrado en el Guinness World Records con el mayor intercambio de galletas navideñas. 743 personas se reunieron para intercambiar casi 9.000 dulces, batiendo el récord anterior y recaudando fondos para niños con enfermedades críticas. Una dulce hazaña con fines benéficos.
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Atención, amantes de lo dulce y coleccionistas de récords curiosos: ¡Florida lo ha vuelto a hacer! Y no, no hablamos de cocodrilos en piscinas ni de inventos extraños, sino de algo mucho más delicioso: el intercambio de galletas navideñas más grande del mundo. Sí, has leído bien, ¡un récord Guinness dedicado a la noble tarea de compartir dulces!

El pasado sábado, el Hilton Orlando se convirtió en el epicentro de la fiebre del azúcar. Un total de 743 almas valientes, armadas con, al menos, una docena de sus mejores galletas caseras cada una, se dieron cita para un evento que pasará a la historia. ¿El resultado? La friolera de 8.916 galletas intercambiadas. ¡Casi nueve mil unidades de felicidad azucarada! Imagínate el aroma que debía flotar en el aire, una mezcla embriagadora de jengibre, chocolate, vainilla y un sinfín de especias navideñas.

La misión, además de ponernos las botas de galletas, tenía un fin mucho más noble. El evento fue organizado por Give Kids The World Village, una maravillosa organización que se dedica a cumplir los sueños de niños con enfermedades críticas. Así que, además de batir un récord y saciar nuestro lado más goloso, todos los participantes contribuyeron a una causa que derrite el corazón más que una galleta recién salida del horno.

Michael Empric, el enviado especial de Guinness World Records, estuvo allí, libreta en mano, para verificar que todo se hiciera según el libro (de récords, claro). El anterior récord, conseguido en St. Paul, Minnesota, en 2017, con 626 personas, se ha quedado corto. Los floridanos han demostrado que, cuando se trata de galletas, ¡van a por todas!

El proceso no fue moco de pavo, ojo. Los participantes tuvieron que registrarse, firmar sus correspondientes autorizaciones (suponemos que para garantizar que nadie se comiera todas las galletas antes de tiempo) y armarse de paciencia en una cola que debía parecer un peregrinaje hacia el paraíso del glaseado. Una vez dentro, se les entregaban cajas vacías, listas para ser rellenadas con un tesoro de sabores y texturas. Después, a intercambiar, a picotear y, finalmente, a volver a casa con una selección digna de un rey, o al menos, de alguien que no tendrá que hornear galletas en una buena temporada.

Pamela Landwirth, Presidenta y CEO de Give Kids The World Village, lo resumió a la perfección: «Este evento es verdaderamente mágico, y estamos muy agradecidos a todos los que nos ayudaron a hornear, compartir y celebrar nuestro camino hacia un nuevo título de Guinness World Records». Y no es para menos, porque ¿qué hay más mágico que galletas, Navidad y un propósito solidario? ¡Bravo por esos reposteros récord y por esos casi nueve mil pedacitos de alegría!