¡Atención, maridos de España! Antes de que se os ocurran ideas peregrinas para evitar el temido maratón de compras con vuestra pareja, echad un ojo a la peripecia de Jesús N., un ciudadano de 27 años en México que llevó el concepto de ‘esquivar el centro comercial’ a un nivel estratosférico… y absolutamente desastroso.
La escena se desarrolla en Naucalpan, Estado de México. Jesús, enfrentado a la perspectiva de un día de compras con su esposa, ideó lo que él creyó que sería la escapatoria perfecta. Un plan tan elaborado como, a la postre, ridículo. Cogió el teléfono y, con voz temblorosa (suponemos), llamó a su mujer para darle la fatal noticia: había sido víctima de un atraco a mano armada. Unos tipos muy malos, según su relato, le habían quitado el coche y una cantidad indeterminada de dinero. Con el alma en vilo, le pidió a su esposa que, por favor, denunciara el robo a la policía. Imaginamos la angustia de ella, la velocidad con la que contactaría a las autoridades.
Lo que Jesús no calculó es que la policía mexicana, en este caso, es más espabilada que el Coyote persiguiendo al Correcaminos. Dadas las recientes olas de robos de vehículos en la zona, la policía tomó el asunto muy en serio y, armados con tecnología del siglo XXI, comenzaron a rastrear el coche mediante GPS. Y ahí es donde la trama, digna de una comedia de enredos, da un giro hilarante.
En lugar de encontrar el coche desguazado en algún suburbio o cruzando la frontera, los agentes lo localizaron tranquilamente aparcado en el barrio de Las Américas, en Ecatepec. Y dentro del vehículo, ¿quién estaba? Pues sí, nuestro intrépido Jesús N. ¿Llorando la pérdida? ¿Traumatizado por la experiencia? ¡Qué va! Estaba allí, sentado cómodamente, *comiendo tacos*. Sí, habéis leído bien. Tacos. El paraíso gastronómico se había interpuesto en su plan maestro.
Al ser confrontado por la policía, la verdad no tardó en salir a la luz. Jesús confesó sin rodeos su estratagema. El motivo, tan patético como honesto: «No quería ir de compras con mi mujer». ¡Ah, el amor, el sacrificio, la desesperación que puede llevar a un hombre a fingir un atraco por unos zapatos y unos pantalones!
La aventura de Jesús, sin embargo, no terminó con un buen plato de tacos y un regaño de su esposa. En México, hacer una denuncia falsa a la policía no es algo que se tome a broma. De hecho, es un delito que puede acarrear una pena de hasta cuatro años de prisión. Así que, lo que empezó como un intento de escapismo mundano, se ha convertido en un problema legal bastante serio. Quizás, después de todo, ir de compras no era tan mala idea. Al menos, allí hay aire acondicionado y no tienes que preocuparte por las esposas… las de la policía, claro está.




