
Agárrense, que vienen curvas (o más bien, desmentidos). En el vertiginoso mundo de las propiedades de lujo en Manhattan, donde el dinero fluye como el champán en un yate, surgió una teoría que hizo temblar los cimientos de la superstición (y las carteras de algunos corredores inmobiliarios). Hablamos del tan cacareado “efecto Mamdani”, una supuesta tendencia por la cual los compradores de viviendas de alto standing en la Gran Manzana evitaban, a toda costa, cerrar sus operaciones los lunes. ¿El motivo? Nada menos que el “mal feng shui”.
Todo comenzó con Sabrina Mamdani, una broker de lujo que, con un aplomo digno de un maestro zen, declaró a quien quisiera escuchar que sus clientes más pudientes huían de los lunes como de un lunes por la mañana después de una fiesta. Según ella, preferían los martes, miércoles o jueves para firmar los papeles de sus flamantes (y millonarios) apartamentos, porque el feng shui así lo dictaba. La anécdota, que sonaba de lo más exótica y sofisticada, caló hondo. Tanto es así que medios de la talla del *New York Post* se hicieron eco, elevando la historia de una simple observación a una verdad universal en el sector inmobiliario de Manhattan. ¡Incluso llegó a circular por LinkedIn como si fuera la mismísima ley de la gravedad!
Pero, como suele ocurrir, la realidad es mucho más tozuda y, a veces, un poco aguafiestas. Aquí es donde entra en escena el héroe de nuestra historia, el ‘data nerd’ por excelencia, Jonathan Miller de Miller Samuel Inc. Armado no con incienso y brújulas, sino con hojas de cálculo y una década de datos de ventas de lujo en Manhattan, Miller se propuso desenmascarar el misterio. Y vaya si lo hizo.
Tras analizar fríamente diez años de cierres de operaciones de viviendas de lujo en la isla, los resultados fueron demoledores para la teoría de Mamdani. ¿Múltiples datos y fórmulas complejas? Sí. ¿Una conspiración cósmica contra los lunes? Absolutamente no. Su estudio reveló que no había absolutamente ninguna caída estadísticamente significativa en los cierres de lujo los lunes. De hecho, para más inri, los lunes se situaron ligeramente por encima del promedio de cierres en comparación con otros días de la semana. ¡Vaya golpe bajo para el feng shui inmobiliario!
Miller, con un toque de humor que agradecemos, sugirió que este tipo de mitos suelen ser invenciones de los brokers para sonar más interesantes, misteriosos o, quién sabe, para justificar que sus clientes decidan algo por pura preferencia personal sin necesidad de invocar energías astrales. Así que, la próxima vez que un agente inmobiliario les hable del “efecto Plutón retrógrado” o el “mal karma de los miércoles impares”, quizás sea buena idea preguntarle si tiene los datos que lo demuestran. Porque, al final, ni todo es oro lo que reluce, ni todos los lunes son de mala suerte para cerrar un trato de millones de euros.
