Fabián Ruiz y Gavi reciben su peso en tomates por el Mundial

Báscula con un platillo lleno de tomates y otro con un balón de fútbol, guiño al pueblo que paga a sus campeones del Mundial en tomate
Ilustración: en Los Palacios y Villafranca, los campeones del Mundial cobran su peso en tomates.
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Ganar el Mundial tiene premio: medalla, gloria y, si naciste en Los Palacios y Villafranca, tu peso exacto en tomates. El municipio sevillano homenajeó el 21 de julio de 2026 a los futbolistas Fabián Ruiz y Gavi, campeones del Mundial 2026 con España, subiéndolos a una báscula y entregándoles tantos kilos de tomate como marcaba la aguja.

Nada de alfombra roja: aquí el protocolo pasa por la báscula. Los dos jugadores firmaron en el libro del Ayuntamiento, se pesaron y recibieron su montaña de cajas entre aplausos, vecinos y hortalizas. Un recibimiento tan casero que ya da la vuelta al mundo por lo insólito.

¿Por qué tomates y no una placa conmemorativa?

Porque el tomate es Los Palacios. Este pueblo de unos 38.000 habitantes vive del cultivo del tomate, su seña de identidad económica y hasta gastronómica. Pagar a sus héroes con el fruto que da de comer a la comarca es su forma de decir «eres de los nuestros»: más que un premio, una declaración de pertenencia.

¿Cuánto pesa un campeón del mundo en tomates?

Bastante. Fabián Ruiz se llevó alrededor de 85 kilos de tomate y Gavi rondó los 68, según las cifras que manejaron los medios locales (variaban un poco de una fuente a otra). Cajas y cajas del producto estrella del pueblo, listas para gazpacho de por vida. No es el trofeo que uno imagina al levantar la Copa del Mundo, pero desde luego es más difícil de olvidar.

¿De dónde viene esta tradición tan sevillana?

Del hijo más ilustre del pueblo: Jesús Navas, campeón del mundo en 2010, que ya recibió en su día su peso en tomates. Fabián y Gavi recogen el testigo y dejan una estadística difícil de creer: un municipio de apenas 38.000 vecinos ha dado tres campeones del mundo. Pocas ciudades enteras pueden presumir de semejante cosecha.

Entre el balón del Mundial hecho con una moneda de 50 céntimos y el pato Merlín que México coronó mascota del torneo, este 2026 nos está dejando las celebraciones más marcianas que se recuerdan. Y las rarezas del deporte vienen de lejos: hasta el maillot amarillo del Tour nació por casualidad. Pero pesar a tus ídolos en tomate para premiarlos solo pasa en Los Palacios.

Vía El Desmarque y UPI.