Exploradores de YouTube intentan filmar restos de avión estrellado antes que la policía

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Imaginad la escena: un pequeño avión se estrella en Long Island Sound, cerca de Jones Beach, con un desenlace trágico que deja una víctima mortal y un superviviente. Los equipos de emergencia se movilizan contrarreloj, la Guardia Costera, la FAA y el NTSB están en plena faena intentando asegurar la zona y recuperar los restos. La tensión es palpable, la prioridad es la investigación y el respeto por las víctimas.

Pero, como en toda buena historia de nuestros tiempos, siempre hay alguien que ve una oportunidad donde otros ven una tragedia. Entran en escena Joe Fanning y Robert Fazio, los intrépidos ‘Long Island Sound Explorers’. ¿Su misión? Ni más ni menos que lanzarse al agua con su barco y su robot submarino (un ROV de esos molones) para filmar de cerca la chatarra humeante del avión. ¿El cuándo? ¡Apenas unas horas después del siniestro! Sí, habéis leído bien. Mientras los profesionales sudaban la gota gorda, ellos ya estaban preparados para el ‘plano educativo’.

Fanning y Fazio, conocidos por sus vídeos de exploración submarina, justificaron su peculiar expedición argumentando que era «puramente educativa» y que querían ver si el avión era «salvable». Ah, y de paso, «bueno para las visitas» en YouTube, confesaron con una sinceridad que casi desarma. Porque claro, ¿qué mejor lección de vida que ver un avión hundido en alta definición para tu público? ¡El algoritmo te lo agradece!

La cosa es que la policía de Nassau, que no estaba para vídeos virales precisamente, interceptó a nuestros ‘exploradores’ y les pidió muy amablemente que se fueran. Pero como los buenos ‘youtubers’ no se rinden a la primera, cambiaron de lugar y volvieron a la carga. Esta vez fue la policía de Suffolk la que les dio el alto. Resulta que, a los ojos de la ley y de cualquier persona con dos dedos de frente, intentar grabar un lugar de un accidente mortal mientras la investigación está en curso se considera «interferir con las operaciones de recuperación» y «perturbar la escena». ¡Menuda sorpresa!

Desde las autoridades, la preocupación era evidente. No solo por el riesgo de mover algo que el NTSB necesita para su investigación, sino también por el mal gusto de la situación. Finalmente, y tras varias insistencias, Fanning y Fazio se retiraron, quejándose un poco de que sus «buenas intenciones» habían sido malinterpretadas. Porque, oye, ¿quién no quiere un ‘unboxing’ de restos de avión en primicia mundial para la red?

La moraleja de esta historia es que, a veces, un buen ‘like’ no vale lo que vale un poco de sentido común y respeto. Y que, quizás, hay ciertos ‘exclusivos’ que es mejor dejar para los que saben de verdad.