Exige la herencia millonaria de su expareja porque cuidar a su perro le impide encontrar trabajo

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El drama de los bolsos masculinos y una herencia disputada

La historia que hoy nos ocupa tiene todos los ingredientes de un culebrón británico: moda, celebridades, propiedades de lujo en Londres y una excusa judicial verdaderamente extravagante. En el centro de la polémica encontramos a Tibor Matyas, de 49 años, quien lleva siete años envuelto en una feroz batalla legal por el patrimonio de su difunta pareja, el prestigioso diseñador de moda Chris Liu.

Liu, que falleció de cáncer en 2017 a los 47 años, no era un diseñador cualquiera. Tras triunfar vendiendo colecciones de ropa femenina para gigantes como Harvey Nichols y vestir a estrellas de la talla de Kylie Minogue o Sade, decidió dar un giro a su carrera y especializarse en los man-bags (bolsos para hombre). Junto a su pareja, fundó en 2005 la exclusiva marca Chris & Tibor.

El diseñador Chris Liu tomando un selfie frente al espejo

El reparto del millón de libras

Tras la triste muerte de Liu, quedó sobre la mesa un patrimonio valorado en más de un millón de libras. Matyas recibió automáticamente un piso en Londres valorado en 470.000 libras (ya que estaba a nombre de ambos) y un 25% de otro inmueble de 400.000 libras. Sin embargo, en su testamento de 2015, Liu había dejado el grueso de su fortuna y el resto de su envidiable cartera inmobiliaria a sus padres y hermano en China.

Lejos de conformarse con las propiedades obtenidas, Matyas ha llevado a la familia del diseñador ante el Tribunal Superior del Reino Unido para reclamar una «provisión razonable» (una pensión de manutención), alegando que era financieramente dependiente de su difunta pareja. Y aquí es donde el drama legal da un giro absolutamente cómico.

La excusa canina ante el juez

Durante el juicio, cuando el juez Andrew Scott miró a Matyas en el estrado y le preguntó por qué una persona que a todas luces parecía tan «inteligente y capaz» no podía simplemente buscar un empleo a tiempo completo para ganarse la vida, la respuesta dejó a todos estupefactos en la sala.

«Estoy solo, cuido de mi perro y tengo que sacarlo a pasear.»

Sí, han leído bien. El cuidado y los paseos de su mascota son el principal impedimento para unirse a la clase trabajadora. Para añadir contexto al dramático testimonio de su cliente, el abogado de Matyas presentó los asombrosos números que rodean al can.

  • Gastos astronómicos: El demandante se deja la friolera de 3.800 libras anuales (unos 4.400 euros) en comida para mascotas, facturas del veterinario y guarderías caninas de alto nivel.
  • La trampa de la supervivencia: Matyas, que llegó a trabajar temporalmente como chef para generar ingresos, se quejó de que a sus casi 50 años volver al mundo del emprendimiento es una odisea. Afirmó que solo encuentra trabajos de bajo nivel a jornada completa, los cuales absorberían todo su tiempo, no le dejarían pasear a su perro y lo atraparían en un bucle de trabajar solo para sobrevivir.

Un modelo posando con un bolso de la marca Chris and Tibor

La férrea defensa de la familia

Mientras Matyas argumenta que necesita parte de la herencia para no descuidar los paseos de su perro, los abogados de la familia de Liu y el administrador de la herencia se oponen rotundamente a soltar ni una libra más. Sostienen que la mayor parte del dinero utilizado para comprar las propiedades londinenses llegó directamente desde China, financiado por los padres del difunto.

Para ganar el caso, la ley británica exige a Matyas demostrar que vivió con el diseñador como si fueran un matrimonio durante los dos años anteriores a su muerte, y convencer al tribunal de que el testamento actual fracasa a la hora de asegurarle una «provisión financiera razonable».

El juez se ha reservado el fallo, por lo que todavía no sabemos si la justicia británica sentará el precedente de considerar que pasear al perro es un motivo legalmente vinculante y válido para cobrar una herencia millonaria.