Todos hemos soñado alguna vez con tener un suministro infinito de mac and cheese, pero un joven en Texas decidió llevar su amor por este plato a un nivel completamente delictivo y, francamente, de película de comedia.
El plan maestro: queso, macarrones y mucho dinero
La historia nos lleva hasta Grapevine, Texas. Las autoridades locales han tenido que lidiar con un caso que mezcla la comida rápida con el fraude a gran escala. Keyshun Jones, un exempleado de la conocida cadena de pollo frito Chick-fil-A, orquestó un desfalco que dejó a su antiguo jefe con un agujero de nada menos que 80.000 dólares.
¿Su método? Nada de sofisticados hackeos ni de robar la caja fuerte en plena noche. Optó por la vía de los carbohidratos.

Los pasos hacia el desastre financiero
Según relata la policía, todo se descubrió tras una revisión de las cámaras de vigilancia. El plan fue ejecutado con una desfachatez digna de estudio:
- Keyshun había sido despedido un mes antes de cometer el delito.
- A pesar de ello, se coló detrás del mostrador sin ningún tipo de autorización.
- Una vez en la caja registradora, comenzó a teclear como si no hubiera un mañana.
- Procesó aproximadamente 800 pedidos ficticios de bandejas de macarrones con queso.
- En lugar de cobrarlos, emitió reembolsos masivos directamente a sus tarjetas de crédito personales.
«Las transacciones sumaron un poco más de 80.000 dólares.»
Haciendo cálculos rápidos, esto significa que cada bandeja fantasma de macarrones le supuso un nada despreciable ingreso a su cuenta. Un cashback que ya quisieran muchas tarjetas VIP.
La huida y el inevitable final

Como suele ocurrir con las mentes criminales que basan sus golpes en guarniciones de comida rápida, la libertad no le duró para siempre. Aunque la policía de Grapevine afirma que Jones eludió su arresto durante un tiempo, finalmente la justicia le dio alcance.
Hizo falta un esfuerzo conjunto de las autoridades. Fue capturado gracias a la intervención de la Fugitive Task Force del Fiscal General de Texas y la policía de Fort Worth. Ahora, el entusiasta de los macarrones se enfrenta a cargos graves por robo de propiedad, blanqueo de capitales y evasión de arresto.
Moraleja de la historia: si te despiden, mejor actualiza tu currículum en lugar de intentar hacerte rico con el inventario de quesos de tu antigua empresa.




