
Agárrense, porque la política local británica nos ha regalado una de esas perlitas que parecen sacadas de una comedia negra. El protagonista de esta rocambolesca historia es Peter Stanley, un exconcejal conservador del distrito de Rother, en Sussex, que decidió llevar la coherencia legislativa a un nivel francamente incómodo durante un debate.
El tema de discusión era aparentemente inocente: la posible extensión de las uniones civiles (civil partnerships) a las parejas heterosexuales. Sin embargo, Stanley, conocido por su meticulosidad (o tal vez por su gusto por la controversia), no pudo evitar preguntar: si seguimos desmontando las definiciones tradicionales de las uniones, ¿dónde trazamos la línea? Y su respuesta fue… bueno, inesperada.
En un giro argumental que haría palidecer al inspector de Hacienda más aguerrido, Stanley sugirió que el matrimonio entre hermanos, si bien socialmente tabú, tenía un sentido puramente pragmático. Olvídense de la moral o la biología, la clave aquí es el ladrillo y el patrimonio. Según Stanley, estas uniones incestuosas serían una solución de diez para “mantener la riqueza heredada dentro de la familia” y maximizar el “sentido económico”. Básicamente, un plan de optimización fiscal para los más allegados.
Para ser justos (y evitar que le lluevan tomates), Stanley se apresuró a aclarar que él no estaba activamente promocionando que la gente se casara con sus hermanos o hermanas. Simplemente estaba usando el ejemplo para ilustrar la inconsistencia que, a su juicio, surgía al desvincular el matrimonio de sus razones históricas, centrándose solo en la propiedad y el dinero.
Como era de esperar, sus colegas no tardaron en reaccionar. El concejal Carl Maynard calificó la propuesta de “totalmente ridícula”, y no es para menos. Aunque la intención de Stanley fuera puramente retórica y centrada en la lógica legislativa abstracta, convertir un debate sobre derechos civiles en una justificación de la endogamia por temas inmobiliarios es, cuanto menos, un movimiento audaz. La próxima vez que piensen en optimizar sus impuestos, recuerden que, para un exconcejal de Sussex, la respuesta puede estar más cerca de lo que esperan.
